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Mostrando entradas de abril 2, 2023

Cubierto de espinas y resucitado en lirios Has resucitado. Verdaderamente has resucitado.

Vamos a mirar, en tan solo un momento, la increíble idea de la realidad de la resurrección, según llegas a tu verdad, según la vives por primera vez como tu realidad en tu madurez, en la que llegas a una nueva apreciación de la conciencia. Si te pararas realmente a pensar acerca de esto, qué significado pudiera tener la resurrección o aparente resurrección del carpintero que superó la muerte hace unos 2000 años en Nazaret, y qué tiene esto que ver contigo. Porque en realidad, si al final de cuentas no tiene nada que ver contigo, no tiene nada que ver con ninguna otra cosa. No hay nada que haya ocurrido en lo que llamamos esfera de la conciencia de espacio/tiempo que no estuviera relacionado directamente contigo y la forma como eres y como piensas acerca de ti mismo ahora. Y, de hecho, esto no tiene nada que ver con ninguna cosa, sino que se relaciona directamente con tu estado de conciencia en su intento de identificar un significado acerca del yo en el que te encuentras en este moment...

Ofrenda de azucenas

1. Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que las use. Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. Piensa en las muchas ofrendas que se le hacen para su deleite, y recuerda que todas ellas se concibieron para que aquello que aborreces pareciera hermoso. ¿Utilizarías eso que aborreces para cautivar a tu hermano y atraer su atención? Date cuenta de que lo único que le ofreces es una corona de espinas, al no reconocer el cuerpo como lo que es y al tratar de justificar la interpretación que haces de su valor basándote en la aceptación que tu hermano hace de él. Aun así, el regalo proclama el poco valor que le concedes a él, del mismo modo en que el agrado con que él lo acepta refleja el poco valor que se concede a sí mismo. 2. Si los regalos se han de dar y recibir de verdad, no se pueden dar a través del cuerpo. El cuerpo no puede ofrecer ni aceptar nada; tampoco puede dar o quitar nada. Sól...

Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.

  La idea de hoy es una ampliación de la anterior. No asocias la luz con la fortaleza ni la obscuridad con la debilidad. Ello se debe a que tu idea de lo que significa ver está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro. De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves poniendo trocitos de vidrio delante de tus ojos. Ésta es una de las muchas creencias mágicas que proceden de tu convicción de que eres un cuerpo y de que los ojos del cuerpo pueden ver. Crees también que el cerebro puede pensar. Si comprendieses la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada. Es como si creyeses que eres tú el que sostiene el fósforo que le da al sol toda su luz y todo su calor; o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo. Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar. La fortaleza de Dios que mora en ti es la luz en la que ves, de la misma manera como e...