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Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama.

Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me has dado todo Tu Amor. Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz. ¡Cuán apacible es el camino por el que a Tu amoroso Hijo se le conduce hasta Ti! Hermano mío, ahora hallamos esa quietud. El camino está libre y despejado. Ahora lo recorremos juntos y en paz. Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré. Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Dios es mi Padre y su Hijo lo ama

Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama. 1.  Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me  has  dado  todo Tu  Amor.  2 Tengo que corresponder  a  él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un  porvenir en el  que sólo  se  puede  perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible  es el  camino por  el que  a Tu amoroso  Hijo se le conduce  hasta Ti! 2.  Hermano mío, ahora hallamos esa quietud.  2 El camino está libre y despejado.  3 Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4 Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5 Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últi­mos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Dioa es mi Padre y Su Hijo lo ama.

1. Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me has dado todo Tu Amor.  2Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible es el camino por el que a Tu amoroso Hijo se le conduce hasta Ti!  2. Hermano mío, ahora hallamos esa quietud. 2El camino está libre y despejado.  3Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.