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Mostrando entradas de noviembre 15, 2020

Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas

Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. 1. Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. 2A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. 3Estas imáge­nes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consi­deran reales y se defienden como algo propio de uno. 4De deseos dementes nace un mundo demente, 5y de juicios, un mundo condenado. 6De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. 2. Padre nuestro, Tus ideas reflejan la verdad, mientras que las mías separadas de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. 2Déjame contem­plar lo que sólo ...

Éste es el instante santo de mi liberación.

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya.  2Pensé hacer otra voluntad. 3Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe.  4Y soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abrigaba no afectaron en modo alguno mi realidad. 5Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. 6Éste es el instante santo de mi liberación. 7Padre, sé que mi voluntades una con la Tuya.  2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. 2En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. 3En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta

La alternativa a los sueños de miedo.

La alternativa a los sueños de miedo. (V.) 1. ¿Qué puede ser la sensación de estar enfermo, sino una sensa­ción de estar limitado, 2o de estar desunido de algo y separado de ello? 3¿O de una brecha que percibes entre tu hermano y tú y lo que ahora consideras la salud? 4Y de este modo, lo bueno se ve como si estuviese afuera, y lo malo, adentro.  5 Y así, la enferme­dad aparta al ser de lo bueno, y conserva lo malo adentro. 6Dios es la Alternativa a los sueños de miedo. 7El que es partícipe de sueños de miedo, no puede ser partícipe de Él.  8Pero el que se niega a ser partícipe de ellos, participa en Él. 9No hay ninguna otra alternativa. 10Nada puede existir a menos que tú compartas su existencia. 11Y tú existes porque Dios compartió Su Voluntad contigo para que Su creación pudiese crear. 2. Lo que les confiere realidad a los perniciosos sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos. 2Si no se comparten, se perciben com...

Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

1. Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. 2No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo. 3Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. 4Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí. 5Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.   2. Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. 2Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. 3¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?  

No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor.

1. Padre, Tú eres Quien me dio el plan para mi salvación.  2Eres asimismo Quien determinó el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, así como cada paso en el sendero señalado.  3 No puedo perderme.  4Tan sólo puedo elegir desviarme por un tiempo, y luego volver.  5Tu amorosa Voz siempre me exhortará a regresar, y me llevará por el buen camino.  6Mis hermanos pueden seguir el camino por el que les dirijo. 7Mas yo simplemente recorreré el caminó que conduce a Ti, tal como Tú me indiques y quieras que yo haga.  2. Sigamos, por lo tanto, a Uno que conoce el camino. 2No tenemos por qué rezagarnos, ni podemos soltarnos de Su amorosa Mano por más de un instante. 3Caminamos juntos, pues le seguimos.  4Y es Él Quien hace que el final sea seguro y Quien garantiza que llegaremos a salvo a nuestro hogar. 

Dios es mi Padre y su Hijo lo ama

Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama. 1.  Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me  has  dado  todo Tu  Amor.  2 Tengo que corresponder  a  él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un  porvenir en el  que sólo  se  puede  perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible  es el  camino por  el que  a Tu amoroso  Hijo se le conduce  hasta Ti! 2.  Hermano mío, ahora hallamos esa quietud.  2 El camino está libre y despejado.  3 Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4 Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5 Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últi­mos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Gustosamente "sacrifico" el miedo.

1. He aquí el único "sacrificio" que le pides a Tu Hijo bienamado: que abandone todo sufrimiento, toda sensación de pérdida y de tristeza, toda ansiedad y toda duda, y que deje que Tu Amor entre a raudales a su conciencia, sanándolo del dolor y otorgándole Tu Propia dicha eterna. 2Tal es el "sacrificio" que me pides y que yo me impongo gustosamente: el único "costo" que supone reinstaurar en mí Tu recuerdo para la salvación del mundo.  2. Y al saldar la deuda que tenemos con la verdad -una deuda que consiste sencillamente en abandonar los autoengaños y las imágenes que venerábamos falsamente- , la verdad regresa íntegra y llena de júbilo a nosotros. 2Ya no nos engañamos.  3El amor ha regresado a nuestra conciencia.                     4Y ahora estamos en paz otra vez, pues el miedo ha desaparecido y lo único que queda es el amor.

Dios es mi Padre y Su Hijo lo ama.

Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama. 1.  Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me  has  dado  todo Tu  Amor.  2 Tengo que corresponder  a  él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un  porvenir en el  que sólo  se  puede  perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible  es el  camino por  el que  a Tu amoroso  Hijo se le conduce  hasta Ti! 2.  Hermano mío, ahora hallamos esa quietud.  2 El camino está libre y despejado.  3 Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4 Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5 Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últi­mos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Tan solo puedo renunciar a lo que nunca fue real.

Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real.  1. Lo único que sacrifico son las ilusiones, nada más.  2Y a medida que éstas desaparecen, descubro los regalos que trataban de ocultar, los cuales me aguardan en jubilosa espera, listos para entregarme los ancestrales mensajes que me traen de Dios.  3En cada regalo Suyo que acepto yace Su recuerdo. 4Y cada sueño sirve únicamente para ocultar el Ser que es el único Hijo de Dios, el Ser que fue creado a Su Semejanza, el Santo Ser que aún mora en Él para siempre, tal como Él aún mora en mí. 2. Padre, para Ti cualquier sacrificio sigue siendo algo por siempre inconcebible. 2Por lo tanto, sólo en sueños puedo hacer sacrificios 3Tal como Tú me creaste, no puedo renunciar a nada que Tú me hayas dado. 4Lo que Tú no has dado es irreal. 5¿Qué pérdida podría esperar sino la pérdida del miedo y el regreso del amor a mi mente?

Qué es la Creación?

¿Qué es la creación? 1.  La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte.  2 Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza.  3 Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese.  4 Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna.  5 Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado. 2.  Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador.  2 Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo.  3 Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino com­partir con su Padre el poder de crear.  4 Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgie...

Psicoterapia de Un Curso de Milagros

Vamos a hablar del terapeuta, es decir, el Espíritu Santo que es el encargado de sostener el Conocimiento y el contacto con la Fuente. El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. (T-1.1.38:1) El Espíritu Santo es la idea de la curación. (T-5.3.2:1) Es el mediador entre las interpretaciones del ego y el Conocimiento del Espíritu. (T-5.3.7:1) La persona que hace psicoterapia, debe tener siempre presente que está colaborando con Él y tener a raya el protagonismo que su ego tiende a ocupar. El terapeuta es un maestro de Dios un poco más especializado, aprende enseñando y cuanto más avanzado, más enseña y más aprende. (P-2.I.4:3-4). Algunos se definen como canales para la salvación, pero sería mejor decir canales esponjas porque los mensajes que transmiten van dirigidos en primer lugar a ellos mismos y en la medida en que los pueden aceptar para sí, se vuelven capaces de llevarlos a donde se dispuso que fueran recibidos. (L-154.6:1-4). El mensajero no se confunde con su F...

Padre mi libertad reside únicamente en tí

Padre, mi libertad reside únicamente en Ti.  1. No entendía lo que me podía hacer libre, ni lo que era mi libertad o adónde ir a buscarla.  2Y así, Padre, busqué en vano hasta que oí Tu Voz dirigiéndome.  3Ahora ya no deseo seguir siendo mi propio guía.  4Pues la manera de encontrar mi libertad no es algo que yo haya ideado o que comprenda.  5Pero confió en Ti. 6Y me mantendré consciente de Ti que me dotaste con mi libertad por ser Tu santo Hijo.  7Tu Voz me dirige, y veo que el camino que conduce hasta Ti por fin está libre y despejado.  8Padre, mi libertad reside únicamente en Ti.  9Padre, mi voluntad es regresar. 2. Hoy respondemos por el mundo, el cual será liberado junto con nosotros. 2 ¡Qué alegría encontrar nuestra libertad por el inequívoco camino que nuestro Padre ha señalado! 3 ¡Y cuán segura es la salvación de todo el mundo cuando nos damos cuenta de que sólo en Dios podemos encontrar nuestra libertad!

Dioa es mi Padre y Su Hijo lo ama.

1. Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me has dado todo Tu Amor.  2Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible es el camino por el que a Tu amoroso Hijo se le conduce hasta Ti!  2. Hermano mío, ahora hallamos esa quietud. 2El camino está libre y despejado.  3Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Dios es mi Padre y Él ama a su Hijo

1. Mi verdadera Identidad es tan invulnerable, tan sublime e ino­cente, tan gloriosa y espléndida y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que ella lo ilumine. 2Ella ilumina también al mundo. 3Mi verdadera Identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que yo a mi vez le hago al mundo. 4No hay otro regalo, salvo éste, que se puede dar o reci­bir. 5Mi verdadera identidad y sólo Ella es la realidad. 6Es el final de las ilusiones. 7Es la verdad. 2. Mi nombre, ¡oh Padre!, todavía te es conocido. 2Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, quién soy, ni qué es lo que debo hacer. 3Recuér­damelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. 4Revélame lo que Tú deseas que vea en su lugar.                

Vine a Salvar el mundo

1.  He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la verdad.  2 Pues la arrogancia se opone a la verdad.  3 Mas cuando la arrogancia desaparece, la ver­dad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras. 4 Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y res­trictivos.  5 El  ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde.  6 La Voluntad de Dios,  sin  embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos. 2.  Padre, Tu Voluntad es total.  2 Y  la meta que emana de ella comparte su totalidad.  3 ¿ Qué otro objetivo podrías haberme encomendado sino la salvación del mundo?  4 ¿Y qué otra cosa sino  eso  podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo? Comentario: Esta lección me hace tomar consciencia de mi proposito: Salvar el mundo. Ahora se que...

Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.

Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya. 1.  Estaba equivocado cuando pensaba que vivía separado de Dios, que era una entidad aparte que se movía por su cuenta, desvinculada y encasillada en un cuerpo.  2 Ahora sé que mi vida es la de Dios, que no tengo otro hogar y que no existo aparte de Él.  3 Él no tiene Pensamientos que no sean parte de mí, y yo no tengo ningún pensamiento que no sea de Él. 2.  Padre nuestro, permítenos contemplar la  faz  de Cristo en  lugar  de nuestros errores.  2 Pues nosotros que somos Tu  santo  Hijo  somos incapa­ ces de  pecar.  3 Queremos  contemplar nuestra inocencia, pues  la culpabilidad  proclama  que no somos Tu Hijo.  4 Y  no queremos  seguir relegándote al  olvido,  5 pues nos sentimos solos  aquí  y anhelamos estar en el Cielo,  que  es nuestro  hogar.  6 Queremos regresar hoy.  7 Nuestro...