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Vine a Salvar el mundo

1. He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la verdad. 2Pues la arrogancia se opone a la verdad. 3Mas cuando la arrogancia desaparece, la ver­dad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras.

4Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y res­trictivos. 5El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde. 6La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos.

2. Padre, Tu Voluntad es total. 2la meta que emana de ella comparte su totalidad. 3¿Qué otro objetivo podrías haberme encomendado sino la salvación del mundo? 4¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo?




Comentario:
Esta lección me hace tomar consciencia de mi proposito: Salvar el mundo. Ahora se que para salvar el mundo, primero he de salvarme a mi mismo.
Partiendo de lo que el Curso nos enseña, estamos haciendo de espejos. Vemos nuestras necesidades en el otro. Y nos volcamos a ayudarles.
Primero tenemos que cubrir las nuestras para que esa ayuda que damos al otro sea efectiva.

Cada día soy más consciente de mi proceso de salvación. En la mendida que lo integre, en esa medida estoy dispuesta a salvar al mundo. A brindarme para lo que necesiten mis hermanos.

El proceso de salvación tiene como fundamento, reconocer mi Inocencia. Cuando me reconozco inocente, veo la inocencia en mi hermano.
Darme permiso a perdonarme todos los pensamientos erróneos y los que me impiden ser feliz, estar en paz. 
Es un forma de proclamar mi inocencia y estar despuesta a reconocer la inocencia en mis hermanos.
Soy tal como Dios me ha creado. Soy Uno con el Todo y Soy Uno con la creación.

Como pretendo cambiar un mundo que no es real?
Pues si, he de cambiar mi percepción mi forma de pensar hacia el mundo.
Cuando haya cambiado la visión que tengo del mundo y de la vida, dejaré de ver y percibir el dolor, el sufrimiento, el miedo y la destrucción.

Reconozco mi inocencia y la inocencia de mi hermano. Acepto que soy uno con mi creador. Que todos formamos la Filiación Divina.

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Así quiero liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera, obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Ello se me dará, porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus regalos son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos concede la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que Él nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.

Soy tal como Dios me creó

Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca ...