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Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas

Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. 1. Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. 2A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. 3Estas imáge­nes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consi­deran reales y se defienden como algo propio de uno. 4De deseos dementes nace un mundo demente, 5y de juicios, un mundo condenado. 6De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. 2. Padre nuestro, Tus ideas reflejan la verdad, mientras que las mías separadas de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. 2Déjame contem­plar lo que sólo ...

Éste es el instante santo de mi liberación.

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya.  2Pensé hacer otra voluntad. 3Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe.  4Y soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abrigaba no afectaron en modo alguno mi realidad. 5Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. 6Éste es el instante santo de mi liberación. 7Padre, sé que mi voluntades una con la Tuya.  2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. 2En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. 3En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta

La alternativa a los sueños de miedo.

La alternativa a los sueños de miedo. (V.) 1. ¿Qué puede ser la sensación de estar enfermo, sino una sensa­ción de estar limitado, 2o de estar desunido de algo y separado de ello? 3¿O de una brecha que percibes entre tu hermano y tú y lo que ahora consideras la salud? 4Y de este modo, lo bueno se ve como si estuviese afuera, y lo malo, adentro.  5 Y así, la enferme­dad aparta al ser de lo bueno, y conserva lo malo adentro. 6Dios es la Alternativa a los sueños de miedo. 7El que es partícipe de sueños de miedo, no puede ser partícipe de Él.  8Pero el que se niega a ser partícipe de ellos, participa en Él. 9No hay ninguna otra alternativa. 10Nada puede existir a menos que tú compartas su existencia. 11Y tú existes porque Dios compartió Su Voluntad contigo para que Su creación pudiese crear. 2. Lo que les confiere realidad a los perniciosos sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos. 2Si no se comparten, se perciben com...

Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

1. Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. 2No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo. 3Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. 4Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí. 5Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.   2. Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. 2Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. 3¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?  

No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor.

1. Padre, Tú eres Quien me dio el plan para mi salvación.  2Eres asimismo Quien determinó el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, así como cada paso en el sendero señalado.  3 No puedo perderme.  4Tan sólo puedo elegir desviarme por un tiempo, y luego volver.  5Tu amorosa Voz siempre me exhortará a regresar, y me llevará por el buen camino.  6Mis hermanos pueden seguir el camino por el que les dirijo. 7Mas yo simplemente recorreré el caminó que conduce a Ti, tal como Tú me indiques y quieras que yo haga.  2. Sigamos, por lo tanto, a Uno que conoce el camino. 2No tenemos por qué rezagarnos, ni podemos soltarnos de Su amorosa Mano por más de un instante. 3Caminamos juntos, pues le seguimos.  4Y es Él Quien hace que el final sea seguro y Quien garantiza que llegaremos a salvo a nuestro hogar. 

Dios es mi Padre y su Hijo lo ama

Dios es mi Padre, y Su Hijo lo ama. 1.  Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me  has  dado  todo Tu  Amor.  2 Tengo que corresponder  a  él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un  porvenir en el  que sólo  se  puede  perfilar paz.  3 ¡Cuán apacible  es el  camino por  el que  a Tu amoroso  Hijo se le conduce  hasta Ti! 2.  Hermano mío, ahora hallamos esa quietud.  2 El camino está libre y despejado.  3 Ahora lo recorremos juntos y en paz.  4 Tú me has tendido la mano, y yo nunca te abandonaré.  5 Somos uno, y es sólo esta unidad lo que buscamos a medida que damos los últi­mos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Gustosamente "sacrifico" el miedo.

1. He aquí el único "sacrificio" que le pides a Tu Hijo bienamado: que abandone todo sufrimiento, toda sensación de pérdida y de tristeza, toda ansiedad y toda duda, y que deje que Tu Amor entre a raudales a su conciencia, sanándolo del dolor y otorgándole Tu Propia dicha eterna. 2Tal es el "sacrificio" que me pides y que yo me impongo gustosamente: el único "costo" que supone reinstaurar en mí Tu recuerdo para la salvación del mundo.  2. Y al saldar la deuda que tenemos con la verdad -una deuda que consiste sencillamente en abandonar los autoengaños y las imágenes que venerábamos falsamente- , la verdad regresa íntegra y llena de júbilo a nosotros. 2Ya no nos engañamos.  3El amor ha regresado a nuestra conciencia.                     4Y ahora estamos en paz otra vez, pues el miedo ha desaparecido y lo único que queda es el amor.