Ir al contenido principal

Entradas

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 1. (163) La muerte no existe. 2 El Hijo de Dios es libre. 3 Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 2. (164) Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente. 2 Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Dios es Amor y por ende eso es lo que soy yo

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 1. (157) En Su Presencia he de estar ahora. Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 2. (158) Hoy aprendo a dar tal como recibo. Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Dios es sólo Amor y por ende, es lo que yo soy.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 1. (155) Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino. 2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 2. (156) Camino con Dios en perfecta santidad. 2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. Propósito: Dedicar más tiempo y esfuerzo a practicar, para que puedas acelerar el paso en tu viaje a Dios. Reconocer la verdad de la idea central (“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”). Hacer de este repaso un regalo a Jesús, y un tiempo en el que compartes con Él una experiencia nueva y sin embargo antigua. La oración: Usa la oración de los párrafos 2 y 3 para dedicar el repaso a Dios. Le pides a Dios que dirija tus prácticas y que te llame de vuelta cuando te retrasas en tus prácticas, para que puedas progresar más rápido por el camino que te lleva a Él. El pensamiento central: El centro del repaso es esta idea (“Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo”). El propósito de este repaso es l...

Dios es Amor y por ende, eso es lo que soy yo.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 1. (153) En mi indefensión radica mi seguridad. Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo. 2. (154) Me cuento entre los ministros de Dios. Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Quinto repaso

Quinto Repaso Introducción Ahora iniciamos otro repaso. Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño. Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. Queremos dar este paso resueltamente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sinceridad y mayor fe. Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos, No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino. D...

En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

Nadie ataca sin la intención de herir. En esto no hay excepciones. Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afirmando que ser cruel te protege, que la crueldad te mantiene a salvo. Estás afirmando que herir a otro te brinda libertad. Y estás afirmando también que atacar cambia el estado en que te encuentras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de los asaltos del peligro y del temor. ¡Qué descabellada es la idea de que atacando es la manera de defenderse del miedo ! Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se expanda y sea cada vez más rabioso. Ésta es la manera de proteger el miedo, no de escaparse de él. Hoy aprendemos una lección que te evitará más demoras y sufrimientos de los que te puedes imaginar. Y es ésta: Tú fabricas aquello de lo que te defiendes. Y al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. Depón tus armas, y sólo entonces percibirás su falsedad. Parece ser un enemigo externo a quien atacas. Sin ...

Tu Gracias me es dada. La reclamo ahora.

1. Dios nos habla. ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él? Dios no es algo distante. No trata de ocultarse de nosotros. Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él, y somos víctimas del engaño. Él siempre está enteramente accesible. Ama a Su Hijo. De nada se puede estar seguro, excepto de esto, pero esto es suficiente. Él amará a Su Hijo eternamente. Aun cuando su mente duerme, Él lo ama. Y cuando su mente despierte, lo seguirá amando con un amor que nunca ha de cambiar. 2. Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles. Pues toda esperanza quedaría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible. Su Gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en Ella radica el recuerdo de Su Amor. ¿Cómo no iba Él a proporcionar gustosamente los medios por los cuales puede reconocerse Su Voluntad? Su Gracia es tuya sólo con que La reconozcas. Y Su recuerdo aflorará en la mente que Le pida los medios por ...