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Si me defiendo he sido atacado

¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyese que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es cómo puede salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fuesen reales. Ello no hace sino añadir más ilusiones a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planear el futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos. Actúas basándote en la creencia de que tienes que protegerte de lo que está ocurriendo porque ello encierra una amenaza para ti. Sentirte amenazado es el reconocimiento de una debilidad inherente; es asimismo la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a que busques una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia demente. Y todas sus estructuras, pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones legal...

Tengo derecho a los Milagros

  Repaso de las lecciones 77 - 78 (77) Tengo derecho a los milagros. Tengo derecho a los milagros porque no me gobiernan otras leyes que las de Dios. Sus leyes me liberan de todos mis resentimientos y los reemplazan con milagros. Voy a aceptar los milagros en lugar de los resentimientos, los cuales no son sino ilusiones que ocultan los milagros que se encuentran tras ellos. Voy a aceptar ahora solamente aquello a lo que las leyes de Dios me dan derecho, de manera que pueda usarlo en beneficio de la función que Él me ha dado. Puedes usar las siguientes sugerencias para las aplicaciones concretas de esta idea: Detrás de esto hay un milagro al que tengo derecho. No voy a abrigar ningún resentimiento contra ti, [nombre], sino que te voy a ofrecer el milagro al que tienes derecho. Visto correctamente esto me ofrece un milagro. (78) ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos! Mediante esta idea uno mi voluntad a la del Espíritu Santo y percibo las dos cual una sola. Mediante e...

Cubierto de espinas y resucitado en lirios Has resucitado. Verdaderamente has resucitado.

Vamos a mirar, en tan solo un momento, la increíble idea de la realidad de la resurrección, según llegas a tu verdad, según la vives por primera vez como tu realidad en tu madurez, en la que llegas a una nueva apreciación de la conciencia. Si te pararas realmente a pensar acerca de esto, qué significado pudiera tener la resurrección o aparente resurrección del carpintero que superó la muerte hace unos 2000 años en Nazaret, y qué tiene esto que ver contigo. Porque en realidad, si al final de cuentas no tiene nada que ver contigo, no tiene nada que ver con ninguna otra cosa. No hay nada que haya ocurrido en lo que llamamos esfera de la conciencia de espacio/tiempo que no estuviera relacionado directamente contigo y la forma como eres y como piensas acerca de ti mismo ahora. Y, de hecho, esto no tiene nada que ver con ninguna cosa, sino que se relaciona directamente con tu estado de conciencia en su intento de identificar un significado acerca del yo en el que te encuentras en este moment...

Ofrenda de azucenas

1. Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que las use. Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. Piensa en las muchas ofrendas que se le hacen para su deleite, y recuerda que todas ellas se concibieron para que aquello que aborreces pareciera hermoso. ¿Utilizarías eso que aborreces para cautivar a tu hermano y atraer su atención? Date cuenta de que lo único que le ofreces es una corona de espinas, al no reconocer el cuerpo como lo que es y al tratar de justificar la interpretación que haces de su valor basándote en la aceptación que tu hermano hace de él. Aun así, el regalo proclama el poco valor que le concedes a él, del mismo modo en que el agrado con que él lo acepta refleja el poco valor que se concede a sí mismo. 2. Si los regalos se han de dar y recibir de verdad, no se pueden dar a través del cuerpo. El cuerpo no puede ofrecer ni aceptar nada; tampoco puede dar o quitar nada. Sól...

Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.

  La idea de hoy es una ampliación de la anterior. No asocias la luz con la fortaleza ni la obscuridad con la debilidad. Ello se debe a que tu idea de lo que significa ver está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro. De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves poniendo trocitos de vidrio delante de tus ojos. Ésta es una de las muchas creencias mágicas que proceden de tu convicción de que eres un cuerpo y de que los ojos del cuerpo pueden ver. Crees también que el cerebro puede pensar. Si comprendieses la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada. Es como si creyeses que eres tú el que sostiene el fósforo que le da al sol toda su luz y todo su calor; o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo. Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar. La fortaleza de Dios que mora en ti es la luz en la que ves, de la misma manera como e...

Permítaseme reconocer el problema

  (79) Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto. Hoy quiero darme cuenta de que el problema es siempre alguna forma de resentimiento que quiero abrigar. Quiero comprender también que la solución es siempre un milagro al que le permito ocupar el lugar del resentimiento. Hoy quiero recordar la simplicidad de la salvación, reforzando la lección de que sólo hay un problema y sólo una solución. El problema es un resentimiento; la solución, un milagro. E invito a la solución cuando perdono la causa del resentimiento y le doy la bienvenida al milagro que entonces ocupa su lugar. Para las aplicaciones concretas de esta idea puedes usar las siguientes variaciones: Esto supone un problema para mí que quiero que se resuelva. El milagro que se encuentra tras este resentimiento lo resolverá por mí. La solución de este problema es el milagro que el problema oculta. (80) Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto. La única razón de que parezca tener problemas es ...

Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.

No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. Ésta es la situación del mundo. El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema. En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas. Mas todos ellos son el mismo problema, y se tiene que reconocer que son el mismo si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve a todos. Ahora bien, ¿quién puede darse cuenta de que un problema se ha resuelto si piensa que el problema es otra cosa? Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su relevancia. Esta es la situación en la que te encuentras ahora. Dispones de la respuesta, pero todavía no estás seguro de cuál es el problema. Pareces enfrentarte a una larga serie de problemas, los cuales son todos diferentes entre sí, y cuando...