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LA PERCEPCIÓN INOCENTE EN LA SEMANA SANTA

Esta semana comenzó  con RAMOS y termina con AZUCENAS, el signo puro y santo de que el Hijo de Dios es inocente.
No permitas que ningún signo emblemático de crucifixión se interponga entre la jornada y Su propósito, entre la aceptación de la verdad y Su expresión.
Es hora de Celebrar la Vida, no la muerte. Y honrar la perfecta pureza del Hijo de Dios, no sus pecados. Que aunque parezca algo paradójico Dios no se identifica con ellos.

Hazle a tu hermano la ofrenda de las azucenas, no la de una corona de espinas; el regalo del amor, no el "regalo" del miedo.                
Te encuentras a su lado, con espinas en una mano y azucenas en la otra, indeciso con respecto a cuál le vas a dar. Únete a mí ahora, deshazte de las espinas y, en su lugar, ofrécele las AZUCENAS.  
Lo que quiero en esta Pascua es el regalo de tu perdón, que tú me concedes y yo te devuelvo. No podemos unirnos en la crucifixión ni en la muerte. Ni tampoco puede consumarse la RESURRECCIÓN hasta que tu perdón descanse sobre Cristo, junto con el mío.

La Semana Santa simboliza la jornada que el Hijo de Dios emprendió.  Él comenzó con el signó de la victoria, la promesa de la resurrección, la cual ya se le había concedido. No dejes que caiga en la tentación de la crucifixión ni que se demore allí. Ayúdale a seguir adelante en paz más allá de ella, con la luz de su propia inocencia alumbrando el camino hacia su redención y liberación. No le obstruyas el paso con clavos y espinas cuando su redención está tan cerca. Deja, en cambio, que la blancura de tu radiante ofrenda de azucenas lo acelere en su camino hacia la resurrección.

TU RESURRECCIÓN ES TU RE-DESPERTAR

ES UN RENACER A UNA NUEVA VIDA, EN EL AMOR, EN LA VERDAD, si crees en ello acéptalo QUE ÉL TE AMA Y TE ACEPTA TAL COMO ERES.



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