El problema con las defensas, simplemente, es que en última instancia no funcionan. De hecho, sirven únicamente para hacer peor el asunto del ego. Recordemos esta importante línea del texto: “las defensas dan lugar a lo que quieren defender” (T-17.IV.7: 1). El propósito de todas las defensas es para protegernos de algo que tememos-interno o externo.
Esto significa que la fuente de la defensa es el miedo que tiene su hogar en la mente, sin importar cual sea su expresión externa. Por lo tanto, ya que el significado de cualquier cosa está en su propósito, y el propósito de las defensas es protegernos del miedo, inevitablemente todas las defensas nos recuerdan nuestro miedo, ya que sin miedo no habría defensa.
Así, el cuerpo, la principal defensa del ego en su guerra contra la memoria de Dios en la mente, se convierte en el gran recordatorio de que el sistema de pensamiento del ego de la separación está vivo y bien, y muy peligroso. Además, una vez en el mundo, no podemos dejar de identificarnos con el cuerpo-el ego ha borrado todo recuerdo del Ser en la mente-que ahora creemos que es nuestra seguridad para protegernos de la mente, el hogar del ego, la culpa, el miedo y el castigo.
Así, el cuerpo, la principal defensa del ego en su guerra contra la memoria de Dios en la mente, se convierte en el gran recordatorio de que el sistema de pensamiento del ego de la separación está vivo y bien, y muy peligroso. Además, una vez en el mundo, no podemos dejar de identificarnos con el cuerpo-el ego ha borrado todo recuerdo del Ser en la mente-que ahora creemos que es nuestra seguridad para protegernos de la mente, el hogar del ego, la culpa, el miedo y el castigo.
Sin embargo, el cuerpo, literalmente la idea proyectada de la separación, el pecado y la muerte, se desintegra, se derrumba y muere. No es una línea muy eficaz de defensa, ya que el cuerpo claramente no provee seguridad en un mundo que se hizo como un ataque a Dios y simboliza el miedo.
Puesto que el peligro está dentro de la mente y las ideas no abandonan su fuente, el mundo y el cuerpo no pueden ofrecer ninguna defensa contra el ataque amenazante inherente en el sistema de pensamiento del ego, al mismo tiempo, una vez más, que refuerzan la sensación de peligro inminente y mortal. Así, el ego se ha protegido con éxito a sí mismo estableciendo primeramente un problema no existente-el pensamiento de separación de pecado, culpa y miedo-y luego haciendo una solución inadaptada-el mundo, el cuerpo y la relación especial. Y mientras, el verdadero problema-la decisión de la mente por el ego-permanece oculto, prácticamente inaccesibles a la corrección de la Expiación.
Así el mundo busca soluciones a sus problemas-uno tras otro tras otro-todo diseñado por el ego inconsciente para que no funcione, ya que la causa última de la angustia y el sufrimiento es la decisión de la mente para creer en la culpabilidad ilusoria que permanece enterrada bajo las soluciones inadaptadas del ego.
Como ejemplo, considera por el momento nuestra situación como cuerpos que viven en el siglo 21. No hay ninguna parte de nuestra experiencia física que no se haya visto afectada negativamente por el medio ambiente.
Puesto que el peligro está dentro de la mente y las ideas no abandonan su fuente, el mundo y el cuerpo no pueden ofrecer ninguna defensa contra el ataque amenazante inherente en el sistema de pensamiento del ego, al mismo tiempo, una vez más, que refuerzan la sensación de peligro inminente y mortal. Así, el ego se ha protegido con éxito a sí mismo estableciendo primeramente un problema no existente-el pensamiento de separación de pecado, culpa y miedo-y luego haciendo una solución inadaptada-el mundo, el cuerpo y la relación especial. Y mientras, el verdadero problema-la decisión de la mente por el ego-permanece oculto, prácticamente inaccesibles a la corrección de la Expiación.
Así el mundo busca soluciones a sus problemas-uno tras otro tras otro-todo diseñado por el ego inconsciente para que no funcione, ya que la causa última de la angustia y el sufrimiento es la decisión de la mente para creer en la culpabilidad ilusoria que permanece enterrada bajo las soluciones inadaptadas del ego.
Como ejemplo, considera por el momento nuestra situación como cuerpos que viven en el siglo 21. No hay ninguna parte de nuestra experiencia física que no se haya visto afectada negativamente por el medio ambiente.
El aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos-animal o vegetal-todos han sido contaminados por nuestro mundo de la Revolución post-industrial. Cuando se agrega a la ecuación los efectos del calentamiento global, por no hablar de la lluvia radioactiva resultado de experimentos gubernamentales, el uso de la guerra atómica y la artillería revestida con uranio empobrecido, en efecto, no hay esperanzas de defender adecuadamente el cuerpo altamente vulnerable.
No importa que tan valientemente nos esforzemos por mantener el sistema inmunológico de nuestro cuerpo, nos perderemos en el final, porque no hay manera verdaderamente eficaz para combatir los persistentes ataques contra nuestros seres físicos y psicológicos.
Una forma de intentos de la humanidad para resolver los problemas del mundo entra en la categoría de las visiones utópicas, que abarcan todo el espectro de nuestro ingenio e inspiración como especie. A pesar de las buenas intenciones-recuerda las palabras de advertencia de Jesús: "No confíes en tus buenas intenciones, no son suficientes" -casi todos estos programas idealistas han fallado en última instancia, porque no pudieron tener éxito en abordar el problema de la culpabilidad de la mente.
Una forma de intentos de la humanidad para resolver los problemas del mundo entra en la categoría de las visiones utópicas, que abarcan todo el espectro de nuestro ingenio e inspiración como especie. A pesar de las buenas intenciones-recuerda las palabras de advertencia de Jesús: "No confíes en tus buenas intenciones, no son suficientes" -casi todos estos programas idealistas han fallado en última instancia, porque no pudieron tener éxito en abordar el problema de la culpabilidad de la mente.
Una visión prominente fue ofrecida por Karl Marx en el siglo 19. Dejando a un lado las expresiones políticas que el marxismo ha generado en la historia reciente, vemos que este filósofo alemán trató de abordar la desigualdad patente entre las poblaciones del mundo, y ofreció un sistema social, político y económico para corregirlo. Hasta la fecha, sin embargo, rara vez se ha intentado, y, aun así, no ha sido del todo exitoso. Sigmund Freud puso su dedo psicoanalítico sobre la razón. Él abordó el marxismo en dos obras tardías, y de hecho declaró que tenía que fallar, ya que, independientemente de cualquier mérito al programa de la visión de Marx, no se identificó el verdadero problema -la agresividad inherente-que residía en la mente de los homo sapiens.
Las implicaciones de las palabras de Freud es que nuestra conducta, por muy bien intencionada, va a salir mal si la agresión subyacente-común a las especies- no es abordada. El pesimismo inherente de Freud-por lo menos a corto plazo-es visto en su entendimiento de nuestra resistencia a estar sin odio: nosotros simplemente "no nos sentimos cómodos sin éste."
Por lo tanto, sólo nos podemos identificar con el amor al deshacer el odio y la codicia del ego-el contenido- antes de proceder con la forma de comportamiento amoroso. Este deshacimiento es la solución adaptativa al problema existente. En otras palabras, nuestra verdadera protección contra los males proyectados del mundo es recordar la proyección de la mente, donde podemos elegir eficazmente en contra de ello. Al ir adentro y elegir de manera diferente, podemos estar aquí sin miedo.
En resumen, entonces, mientras no hay nada que relativamente podamos hacer para verdaderamente fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo, sí podemos, de hecho debemos, esmerarnos por construir el sistema inmunológico de la mente. Es sólo en la mente que nos encontramos con la verdadera fuente de los problemas de contaminación y agresión-nuestra decisión por la culpabilidad-y sólo ahí nos encontramos con la verdadera fuente de nuestra protección-la aceptación de la Expiación.
~Ken Wapnick: "Identify with Love" (Trad. M. Bermúdez)
Las implicaciones de las palabras de Freud es que nuestra conducta, por muy bien intencionada, va a salir mal si la agresión subyacente-común a las especies- no es abordada. El pesimismo inherente de Freud-por lo menos a corto plazo-es visto en su entendimiento de nuestra resistencia a estar sin odio: nosotros simplemente "no nos sentimos cómodos sin éste."
Por lo tanto, sólo nos podemos identificar con el amor al deshacer el odio y la codicia del ego-el contenido- antes de proceder con la forma de comportamiento amoroso. Este deshacimiento es la solución adaptativa al problema existente. En otras palabras, nuestra verdadera protección contra los males proyectados del mundo es recordar la proyección de la mente, donde podemos elegir eficazmente en contra de ello. Al ir adentro y elegir de manera diferente, podemos estar aquí sin miedo.
En resumen, entonces, mientras no hay nada que relativamente podamos hacer para verdaderamente fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo, sí podemos, de hecho debemos, esmerarnos por construir el sistema inmunológico de la mente. Es sólo en la mente que nos encontramos con la verdadera fuente de los problemas de contaminación y agresión-nuestra decisión por la culpabilidad-y sólo ahí nos encontramos con la verdadera fuente de nuestra protección-la aceptación de la Expiación.
~Ken Wapnick: "Identify with Love" (Trad. M. Bermúdez)
Comentarios
Publicar un comentario
Aquí estoy para responder a tus dudas y comentarios.
Qué puedo hacer por ti?