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EL AMOR DE DIOS ME RODEA POR TODAS PARTES.


No existe un solo lugar en el que Dios esté ausente.
Él vive en cada espacio por el que andamos y en cada parte de nuestro cuerpo, Él es el átomo y el núcleo, Él es Todo.
Él es un bálsamo que nos envuelve.
Podemos tener la certeza de que Dios está siempre con nosotros, que Su Amor nos sostiene en cada momento.
Podemos tener la seguridad de que no existe espacio ni tiempo en que Él se aleje de nosotros.
Cada día y en cada instante Su Inmenso Amor nos cubre, limpia nuestras lágrimas, nos sostiene de la mano para no caer, nos quita las piedras que nosotros mismos colocamos en el camino, nos regala la eternidad de nuestro espíritu.
Y como si todo esto fuera poco, nos mueve por los caminos que nos llevan de retorno a Él.
Este Dios Amoroso, nos mantiene en la impecabilidad y en la eternidad.
Texto del Curso.
Para Un Curso de Milagros® la impecabilidad tiene relación con alcanzar la meta de deshacer nuestro eterno pensamiento de culpabilidad y pecado, es lograr reconocer que la verdad es que no somos pecadores, porque el pecado es una fabricación del ego para mantenernos alejados del perdón y del amor, y tratar de separarnos de Dios Quien solo Ama y jamás ha visto culpable ni pecador a Su Hijo.
Percibirnos sin pecado es lo que Jesús nos ofrece en su enseñanza, es hacia donde desea que nos movamos, porque al hacerlo nos reconectamos con la realidad, con el Cristo que vive en nuestro interior. Observarnos culpables y en pecado es solo una arrogancia del ego que está negando que Dios nos ama, y representa una separación.
Aceptemos el día de hoy el regalo más hermoso que nuestro Padre nos ha dado: Su Amor. Negarlo representa negar a Dios, sentirnos en pecado es ir en contra de la Visión que Dios guarda de Su Hijo que nos ve impecables, inmutables, eternos, santos e inocentes, tal como Él nos Creó.

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Así quiero liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera, obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Ello se me dará, porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus regalos son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos concede la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que Él nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.

Soy tal como Dios me creó

Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca ...