“La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiritual, pero es todavía una corrección en vez de un hecho… Una percepción correcta es necesaria antes de que Dios pueda comunicarse directamente con Sus altares, los cuales Él estableció en Sus Hijos. En dichos altares es donde Él puede comunicar Su certeza, y Su conocimiento inevitablemente brindará paz. Dios no es un extraño para Sus Hijos, ni Sus Hijos son extraños entre sí. El conocimiento precedió tanto a la percepción como al tiempo, y finalmente los reemplazará. Ése es el verdadero significado de ‘el Alfa y la Omega , el principio y el fin’ y de ‘Antes de que Abraham naciese, era yo’. La percepción puede y debe ser estabilizada, pero el conocimiento ya es estable. ‘Teme a Dios y observa Sus mandamientos’ pasa a ser ‘Conoce a Dios y acepta Su certeza.’ “ (T. 3.III.4:1;6)
Cuando alcanzamos la visión verdadera, una que parece ser un poco más correcta, y empezamos a caminar dentro de un camino espiritual, el cual es arduo en ocasiones, requiere disciplina, pero vale la pena porque ya en ese espacio podemos observar la grandeza del Amor de Dios, el Amor que nos da fuerza, confianza, nos sostiene cada día. Su Grandeza vive en nosotros, la podemos sentir por momentos, y a medida que vamos corrigiendo errores del pasado podemos empezar ahora a conocer con la que representa la percepción verdadera, que sigue siendo percepción, solo que ya no nos detenemos en eventos del pasado, solo lo vemos en ocasiones pero solo para cerrar heridas, nos alejamos del espacio del ego, porque en este presente hemos sido guiados a aprender solo las lecciones del Espíritu Santo, ya nos detenemos más tiempo a escuchar Sus enseñanzas, como nuestro hermano Jesús lo hizo y nos lo comparte en su mensaje.
Si realmente deseamos experimentar y vivir en el amor, primero requerimos experimentar y vivir el perdón, dejar de quedarnos paralizados viendo solo el dolor que en ocasiones hubo, no detenernos en lo que vemos como pérdidas, es dar un giro de 180° en nuestra visión y reconocer que también hemos obtenido ganancias. Para esto es necesario aceptar que necesitamos ayuda, la que solo el Espíritu Santo nos puede ofrecer, y que cuando tomamos la decisión de experimentar el amor estamos eligiendo dar el primer paso para reentrenar nuestra mente, para que pase por alto las ilusiones creadas por el sistema de pensamiento del ego que es adictivo al dolor y al sufrimiento, y así nos damos cuenta que solo el perdón nos libera de las ataduras del pasado, ya que el amor se encuentra justo más allá. Como nos dice Jesús, la grandeza de Dios es nuestra grandeza, la perfección de Dios es también nuestra perfección, tratemos de recordarlo y experimentarlo diariamente.
Lindo día nos da Dios hoy. Te amo. Namaste.
“El más santo de todos los lugares de la tierra es aquel en que un viejo odio se ha convertido en un amor presente.” (Un Curso de Milagros.T.26.IX.6.1)
Georgina
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