Todos solemos respirar con los pulmones, pero nadie nos ha enseñado desde pequeños la suma importancia de la respiración abdominal. Los pulmones respiran por tres partes: pectoral, costal y abdominal, y la más usada es la pectoral.
Para que el aire nos alimente, debemos intentar que cada vez que respiramos, o al menos cada tantas respiraciones, llenemos primero todo el estómago, y luego la parte baja de los pulmones, la abdominal, siempre inhalando y exhalando por la nariz, liberando el aire de la misma forma, primero vaciando estómago, y luego pulmones.
Así se purifica nuestro sistema neuronal y nervioso, y se revitaliza todo nuestro ser.
Ejercicio:
Observen todo a su alrededor en silencio, hasta el más mínimo detalle, sean plenamente conscientes de su alrededor, hasta fijar la vista en un objeto. Sin apartarla de él (silla, cuchara, cuadro… etc.) van a concentrarse en todos los sonidos que hay, desde el más cercano al más lejano, asimilándolos todos en un solo sonido, incluso las conversaciones ajenas.
Luego, busquen el sonido más monótono de todos, y concéntrense hasta que el objeto sólo sea una extensión del sonido, y no logren distinguir el uno del otro.
Mantengan en ese momento una profunda y prolongada respiración
Este ejercicio les tomará mucho tiempo, a unos más, a otros menos, pero deben saber que no importa cuánto tarden, llegarán al siguiente sencillo paso: cerrar los ojos, y buscar todas las sensaciones externas, dentro. De esta forma, lo que hay fuera, les ayudará a concentrarse: el cerebro izquierdo se sentirá parte del proceso, y no un estorbo.
Este ejercicio les tomará mucho tiempo, a unos más, a otros menos, pero deben saber que no importa cuánto tarden, llegarán al siguiente sencillo paso: cerrar los ojos, y buscar todas las sensaciones externas, dentro. De esta forma, lo que hay fuera, les ayudará a concentrarse: el cerebro izquierdo se sentirá parte del proceso, y no un estorbo.
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