El Curso de Milagros nos enseña a Sanar las Relaciones interpersonales.
Hoy me llegó este texto que estaba necesitando.
Gracias Amiga!!
A través de cada una de nuestras relaciones podemos practicar la lección más importante en la vida del ser humano, el perdón, hacia uno mismo y extendiéndolo a nuestro hermano al liberarlo de una culpa que primero le proyectamos, y la proyectamos porque pensamos que no era nada bonito aquello en nuestra imagen, y precisamente eso que vimos como “no bonito” es aquello de lo que hemos estado conversando, lo que siempre anda oculto en nuestra sombra, esa que es una realidad en cada uno de nosotros, en la totalidad de nuestra persona, el resultado que se descubre, lo que nos parecía inamovible de nuestra vida, lo que está basado en valores impuestos por los demás y aceptados o hasta incluso creados por nosotros mismo, pero que llega un momento en que ya no sirven y afloran formas de ser que antes habían sido consideradas como algo malo o dañino.
Pero lo positivo es que al aflorar logra uno liberarse al aceptarlo y darse cuenta que somos responsables de nosotros mismos y no de los juicios de los demás, o de la persona que fuimos ayer, de los falsos supuestos que nos habíamos formado, de las falsas percepciones que habíamos construido desde el ego. Nos damos cuenta que hemos crecido, que hemos terminado la etapa de la niñez y de la adolescencia, somos ahora seres responsables maduros.
Hoy me llegó este texto que estaba necesitando.
Gracias Amiga!!
A través de cada una de nuestras relaciones podemos practicar la lección más importante en la vida del ser humano, el perdón, hacia uno mismo y extendiéndolo a nuestro hermano al liberarlo de una culpa que primero le proyectamos, y la proyectamos porque pensamos que no era nada bonito aquello en nuestra imagen, y precisamente eso que vimos como “no bonito” es aquello de lo que hemos estado conversando, lo que siempre anda oculto en nuestra sombra, esa que es una realidad en cada uno de nosotros, en la totalidad de nuestra persona, el resultado que se descubre, lo que nos parecía inamovible de nuestra vida, lo que está basado en valores impuestos por los demás y aceptados o hasta incluso creados por nosotros mismo, pero que llega un momento en que ya no sirven y afloran formas de ser que antes habían sido consideradas como algo malo o dañino.
Pero lo positivo es que al aflorar logra uno liberarse al aceptarlo y darse cuenta que somos responsables de nosotros mismos y no de los juicios de los demás, o de la persona que fuimos ayer, de los falsos supuestos que nos habíamos formado, de las falsas percepciones que habíamos construido desde el ego. Nos damos cuenta que hemos crecido, que hemos terminado la etapa de la niñez y de la adolescencia, somos ahora seres responsables maduros.
“Recuerda lo que dijimos acerca de las percepciones atemorizantes que tienen los niños pequeños, las cuales son aterrorizantes para ellos porque no las entienden.
Si piden iluminación y la aceptan, sus miedos se desvanecen. Pero si ocultan sus pesadillas, las conservan. Es fácil ayudar a un niño inseguro, ya que reconoce que no entiende el significado de sus percepciones. Tú, sin embargo, crees que entiendes el significado de las tuyas.
Criatura de Dios, estás ocultando tu cabeza bajo unas pesadas mantas que tú mismo te has echado encima. Estás ocultando tus pesadillas en la oscuridad de tu falsa certeza y negándote a abrir los ojos y a mirarlas de frente…
Quítate las mantas de encima y hazle frente a lo que te da miedo. Sólo lo que tú te imaginas que ello pueda ser es lo que te da miedo, pues la realidad de lo que no es nada no puede dar miedo. Aprende a mantenerte sereno en medio de la agitación, Mira de frente cada imagen que surja para demorarte, pues el logro del objetivo es inevitable debido a que es eterno. Tener al amor por objetivo es algo a lo que tienes derecho, y ello es así a pesar de tus sueños” (T. 12.II.4;5:2-3,5-7)
Si piden iluminación y la aceptan, sus miedos se desvanecen. Pero si ocultan sus pesadillas, las conservan. Es fácil ayudar a un niño inseguro, ya que reconoce que no entiende el significado de sus percepciones. Tú, sin embargo, crees que entiendes el significado de las tuyas.
Criatura de Dios, estás ocultando tu cabeza bajo unas pesadas mantas que tú mismo te has echado encima. Estás ocultando tus pesadillas en la oscuridad de tu falsa certeza y negándote a abrir los ojos y a mirarlas de frente…
Quítate las mantas de encima y hazle frente a lo que te da miedo. Sólo lo que tú te imaginas que ello pueda ser es lo que te da miedo, pues la realidad de lo que no es nada no puede dar miedo. Aprende a mantenerte sereno en medio de la agitación, Mira de frente cada imagen que surja para demorarte, pues el logro del objetivo es inevitable debido a que es eterno. Tener al amor por objetivo es algo a lo que tienes derecho, y ello es así a pesar de tus sueños” (T. 12.II.4;5:2-3,5-7)
En este nuevo espacio de encuentro con las personas que llegan a nuestra vida nos damos la mano y reconocemos que somos Uno, nos unimos desde el Cristo que vive en todos. Compartimos el pensamiento que nos hace saber que todos podemos transitar en paz, sintiéndonos bendecidos y amados, sabiendo ya que no estamos solos, que somos la perfección de nuestro Padre, que somos Su Extensión, que Él nos ama exactamente como somos.
Esta visión es la que nos permite permanecer en el camino en el que reconocemos que dar y recibir es lo mismo, que cuando nos amamos es fácil amar a los demás, que si ofrecemos amor es lo que regresará a nosotros. Ahora sabemos que el ego miente, que trata siempre de desviarnos del camino del perdón que nos hace libres, nos damos cuenta que los juicios separan y son innecesarios.
Y todo esto es posible cuando vamos de poco a poco aprendiendo a conocernos, a saber quiénes somos, para no solo decirlo porque Un Curso de Milagros lo dice, porque suena “bonito”, porque si lo decimos igual Dios voltea vernos diferente a como nos ha estado viendo, claro según nosotros, como si Dios voltease a vernos diferente a cada uno.
Esta visión es la que nos permite permanecer en el camino en el que reconocemos que dar y recibir es lo mismo, que cuando nos amamos es fácil amar a los demás, que si ofrecemos amor es lo que regresará a nosotros. Ahora sabemos que el ego miente, que trata siempre de desviarnos del camino del perdón que nos hace libres, nos damos cuenta que los juicios separan y son innecesarios.
Y todo esto es posible cuando vamos de poco a poco aprendiendo a conocernos, a saber quiénes somos, para no solo decirlo porque Un Curso de Milagros lo dice, porque suena “bonito”, porque si lo decimos igual Dios voltea vernos diferente a como nos ha estado viendo, claro según nosotros, como si Dios voltease a vernos diferente a cada uno.
Lindo día nos da Dios hoy. Bendiciones Hijos santos de Dios.
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