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El mundo ilusorio

Y como el mundo no existe, por deducción yo tampoco puedo existir. Pero como yo creo que existo (El “héroe” del sueño. T-27.VIII), que es el protagonista desde el cual la historia principal refuerza la creencia en la separación y la que aparentemente está regida por un pasado, por una historia, necesito corrección. Eso es lo que el Espíritu Santo hace.

El Espíritu Santo corrige el ÚNICO error en la mente. "Es fácil entender las razones por las que no le pides al Espíritu Santo que resuelva todos tus problemas por ti. Para Él no es más difícil resolver unos que otros. Todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera y con el mismo enfoque (el verdadero perdón). T-26.II.1:1-3



Su corrección tiene lugar cuando le entregamos nuestro sistema de pensamientos. Cuando le entregamos nuestros juicios, cuando le entregamos nuestra interpretaciones, no cuando le “entregamos” nuestras relaciones en si, porque no hay nada que “entregar”. Pues para yo “entregar” algo primero tengo que hacerlo real en mi mente. Y lo que he hecho real en mi mente es el significado que le proyecto a las ilusiones, a las relaciones. Sin significado, las ilusiones, las relaciones son solo imagines pasajeras que carecen de poder sobre el Santo Hijo de Dios. Como cuando vas al cine y ves una película. Si por un momento se te olvida que es solo una película, pueda que sientas los efectos en tu cuerpo de la interpretación que le estás dando a las imágenes, pero las imágenes en sí no tienen el poder de hacerte sentir de una manera u otra.

Por consiguiente, se podría deducir que la entrega de nuestros juicios, de nuestras interpretaciones surge automáticamente cuando dejamos de proteger nuestro sistema de pensamientos: “Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios.“ T-4.I.4:7

Otra manera de decir lo mismo seria: “Cuando de alguna manera tu paz se vea amenazada o perturbada (cuando me encuentro interpretando, juzgando), afirma lo siguiente: No conozco el significado de nada, incluido esto.  No sé, por lo tanto, cómo responder a ello. No me valdré de lo que he aprendido en el pasado para que me sirva de guía ahora." T-14.XI.6:6-9

Que sería lo mismo que decir;  "Nada de lo que veo significa nada." W-pI.1

Que sería lo mismo que decir;  "Lo esencial, sin embargo, es que reconozcas que no sabes nada. El conocimiento es poder y todo poder es de Dios. Tú que has tratado de quedarte con el poder para ti sólo lo has "perdido". Todavía lo tienes, pero has interpuesto tantos obstáculos entre él y tu conciencia de él que no puedes utilizarlo. Todo lo que te has enseñado a ti mismo, ha hecho que seas cada vez menos consciente de tu poder." T-14.XI.1:1-5 

Así que retornando ahora al contenido de tu pregunta, para que la corrección tenga lugar en la mente, no hay que “entregar” nada sino que mas bien dejar de PROTEGER nuestras creencias, dejar de proteger nuestras interpretaciones, dejar de proteger lo que creemos que sabemos. Ese sería el equivalente a ENTREGAR nuestros relaciones, a entregar nuestras experiencias, a entregar nuestro pasado ilusorio, a entregarlo ¡todo!

Si utilizas la palabra entrega dentro de ese contenido, no hay confusión de niveles y el Espíritu Santo puede continuar haciendo Su trabajo sin interferencia de las interpretaciones de las palabras. Pues a final de cuentas, la resistencia a dejar a un lado este “yo”, esta identidad falsa es lo que hace que las enseñanzas del curso aparenten ser tan complicadas. De lo contrario el curso es simplemente la simple enseñanza de lo obvio:


"Tú que piensas que este curso es demasiado difícil de aprender, déjame repetirte que para alcanzar una meta tienes que proceder en dirección a ella (la Verdad), no en dirección contraria (ilusiones, experiencia física). Y todo camino que vaya en dirección contraria te impedirá avanzar hacia la meta que te has propuesto alcanzar. Si esto fuese difícil de entender, entonces sería imposible aprender este curso. Mas sólo en ese caso. Pues, de lo contrario, este curso es la simple enseñanza de lo obvio." T-31.IV.7:3-7

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