II. parte del Lenguaje Simbólico:
Cleargreen continúa su trilogía de mirar lenguaje simbólico en nuestras vidas.
Cleargreen continúa su trilogía de mirar lenguaje simbólico en nuestras vidas.
Aquí miraremos el lenguaje simbólico que nuestra posición corporal da mientras estamos en una conversación.
A veces, nos encontramos en conversaciones en las que realmente no queremos estar; momentos en que nuestro sentido del “deber” o del decoro nos mantiene comprometidos, mientras que nuestras posturas corporales simbólicas – brazos cruzados, pies taconeando, sonrisa facial de superioridad o mueca forzada – indican un desinterés oculto.
En otras ocasiones, podemos encontrarnos en estados de extrema agitación y nuestras señales inconscientes del lenguaje corporal abren o cierran una invitación a otros, que puede no ser nuestra intención.
Sabiendo que nuestros seres constantemente emanan señales a otros a través del “lenguaje simbólico” de nuestros cuerpos y señales faciales, puede ayudar traer nuestra intención a la alineación con nuestra expresión para nos represente mejor a nosotros mismos y sea menos mal interpretada.
Ejercicio para observar nuestro lenguaje simbólico
Elija una persona familiar con la que tiene conversaciones frecuentes.
En tu próxima interacción con ella, observe cuáles son tus palabras y pregúntese si proveen el mismo mensaje que la posición de su cuerpo. Si su intención es escuchar a la otra persona, ¿están sus brazos cruzados a la defensiva sobre el pecho, manteniéndola a distancia? Si su objetivo es no conversar con la otra persona, ¿está su cuerpo girado para encararla de pleno y sus señales faciales invitándola, dándole la impresión de que quieres hablar?
Simplemente note la similitud o disimilitud entre su intención, la posición del cuerpo, las señales faciales y la selección de palabras. Si lo desea, escriba estos descubrimientos en su cuaderno de bitácora.
Repita el ejercicio anterior con diferentes personas, y noté después con qué personas mantiene naturalmente su alineamiento, y con qué personas puede que necesite traerse a sí mismo al alineamiento con el fin de tener interacciones significativas.
Con los que necesita enfocarse primero en alinearse consigo mismo, puede hacerlo identificando de antemano su intención con ellos, encontrando una nueva posición corporal para que coincida con su intención, y luego encontrando nuevas palabras que decir.
En esta forma de trabajar desde nuestra intención y de dejar que se pase por el silencio de nuestro cuerpo para encontrar palabras, todo nuestro ser es más capaz de expresar su verdad.
Desde este lugar – ¡el “lenguaje simbólico” de las piedras de Carnac se puede oír!

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