El terapeuta ve en el paciente todo lo que no ha perdonado en sí mismo, y de esa manera se le da otra oportunidad de mirarlo, someterlo a una nueva evaluación y perdonarlo. (P-2.VI.6:3)
Así es como la psicoterapia sana, como una relación sana, como un maestro de Dios sana. Adviértase nuevamente que Jesús no dice absolutamente nada acerca del paciente: “El terapeuta ve en el paciente todo lo que no ha perdonado en sí mismo” Implícito en esto, por supuesto está que por haberle pedido ayuda a Jesús, el terapeuta tiene otra oportunidad de mirar lo que estaba secretamente sepultado en él, porque ahora lo está viendo en algún otro.
...Mirar con la ayuda de Jesús es lo que hace posible el perdón. Nada se dice acerca de juzgar al paciente-ni hacer que el paciente se sienta culpable.
Todo está dicho, no obstante, acerca de que el terapeuta sane. De hecho, el folleto entero es acerca de eso, porque una vez que la mente del terapeuta está sanada, él permitirá que el verdadero Sanador sane a través de él.
El papel del terapeuta no es ser brillante en su juicio de algún otro, como tampoco es su papel ser brillante al analizar por qué alguien está enfermo o no mejora. Nuestra labor es simplemente tener conciencia de que nuestra preocupación por algún otro es una proyección de algo que no ha sanado en nosotros.
Una vez que se cobra conciencia de eso, entonces se tiene una base significativa para pedir la ayuda de Jesús-no para que nos ayude a mirar a la otra persona de manera diferente, o para que nos ayude a decir lo más amoroso, sino para que nos ayude a perdonarnos a nosotros mismos. En ese momento, entonces todo lo que digamos será amoroso y bondadoso.
El canto de oración llama “sanación-para-separar”(S-3.III.2:1) Yo soy el sanador y tengo algo que tú no tienes; estoy viendo que tú y yo estamos separados, pero no obstante estoy intentando ayudarte. En ese sentido estos sanadores creen finalmente que son dioses, con el poder y conocimiento para dispensar sanación cuando y donde ellos elijan, y olvidan que:
Dios no sabe de separación. Lo único que Él sabe es que tiene un solo Hijo (P-2.VII.1:11-12)
“No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente”
(T-18.IV.2:1-2)
Puedes ponerte en contacto conmigo en purydelvalle@gmail.com
____________________

Comentarios
Publicar un comentario
Aquí estoy para responder a tus dudas y comentarios.
Qué puedo hacer por ti?