La lección 26 nos habla de invulnerabilidad, una palabra muy compleja que significa que soy inmune al ataque. Por lo tanto nada puede atacarme. Y si nadie me ataca, cuando me percibo que me están atacando es que soy yo misma la que lo hace de manera inconsciente.
Ahora que he descubierto este pensamiento, lo acepto y lo entrego al Padre por medio del Espíritu Santo y me digo:
Soy la Hija santa de Dios.
Me doy cuenta que estoy viendo el ataque como una amenaza real, y solo es una proyección de mi mente.
Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. (1:2-3)
Son tan solo mis pensamientos de ataque los que me producen miedo. Esa creencia de que puedo atacar...
Es mi creencia de que puedo atacar lo que hace que tenga miedo del ataque que pueda venir de fuera; si yo puedo atacar, también puede hacerlo el otro, los otros....
Por lo tanto, ¡mi miedo al ataque procede de la proyección de mi propia creencia sobre mí mismo!
Esto me hace pensar que no soy un ser completamente amoroso, sino un ser malvado y perverso.
De eso trata todo el párrafo 2.
“Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti” (1:4).
Por es, por lo que la lección 23 decía en el último párrafo, que tanto los pensamientos de ataque como los pensamientos de ser atacado son exactamente lo mismo.
“Ésta es la ley que en última instancia te salvará” (1:5). A lo que se refiere es al hecho de que el modo en que encuentro el perdón es dándolo, y el modo en que me curo es curando a otros, a esto el Curso le da mucha importancia: “Dar es recibir”.
Pero ahora nos estamos “perdiendo” esa ley, al proyectar culpa en lugar de extender amor.
Ahora es el momento de aprender a usarla en nuestro beneficio, en lugar de que sea en nuestra contra.
Aqui mi aplicación cuando me doy cuenta de mi pensamiento digo:
Elijo cancelar en mi estos pensamientos que solo me generan culpa para hacer extensivo el Amor.
Los pensamientos de ataque me debilitan ante mis propios ojos, ya sean pensamientos de miedo a ser atacado desde fuera o pensamientos agresivos de ataque a otro. Los fuertes no tienen enemigos, como se indica en otro lugar (ver T.23.In.1:5) Si puedo abandonar los pensamientos de ataque, me daré cuenta de mi propia invulnerabilidad; mi “vulnerabilidad o invulnerabilidad son el resultado de (mis) propios pensamientos” (4:1).
“Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte” (4:2).
Este es un pensamiento muy poderoso que estoy trabajando con él y viendo sus resultados.
Al principio nos resulta muy dificil comprender que podasmos lograrlo.
Solo te digo que es posible, confía y se persistente.
(En relación a esto, puedes leer en el Texto la Introducción al Capítulo 10).
Estas lecciones, suelen ser un poco largas y hasta parecen pesadas, no le des importancia, tu sigue y veras como se aclaran las cosas. Es todo un proceso mental por el que tenemos que pasar para deshacer el ego.
Comentarios
Publicar un comentario
Aquí estoy para responder a tus dudas y comentarios.
Qué puedo hacer por ti?