El pecado no existe. La creación no ha cambiado. (5:5-6)
Recordar nuestra Fuente nos dice esto. El “pecado” es únicamente un juego de niños que nos hemos inventado, y que no ha tenido ningún efecto en absoluto en la creación de Dios. Es un juego que jugamos sólo en nuestra imaginación, no ha cambiado nuestra Realidad ni una pizca. La “Caída” nunca sucedió. No hay nada por lo que expiar o pagar. La puerta del Cielo está abierta de par en par para darnos la bienvenida.
Todo lo que tenemos que hacer es dejar de imaginar este juego de niños. Todo lo que tenemos que hacer es dejar de imaginar que la culpa, ya sea la nuestra o la de otro, nos sirve para algo, y abandonarla. Nos aferramos a la culpa y al pecado sólo para mantener nuestra ilusión de separación. ¿Se merecen (la culpa y el pecado) el precio que pagamos por ellos? Cuando abandonamos el pecado, la separación desaparece, y se nos restaura el Cielo.
¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo? (5:7-8).
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