Ir al contenido principal

Lección 256 Dios es mi único objetivo hoy



Dios es mi único objetivo hoy.

1. La única manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. 2No hay otra manera. 3Si la mente no le hubiese concedido tanto valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce a donde ya te encuentras? 4¿Quién tendría aún incertidumbre? 5¿Quién podría estar inseguro de lo que es? 6¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de aquel que Dios creó libre de pecado? 7Aquí sólo podemos soñar. 8Pero podemos soñar que hemos perdonado a aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy. 9Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.
2. Y así es, Padre nuestro, como queremos llegar a ti por el camino que Tú has señalado. 2No tenemos otro objetivo que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha señalado.


Comentario:
El objetivo principal es el encuentro con el Padre, con la Fuente, con Dios. 
La forma de llegar a Dios es perdonandonos, perdonando el error de la creencia de sentirnos separados.

La única manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. No hay otra manera. (1:1-2)

El Curso nos dice que hay una correspondencia en Medio y Fin (Cap. 20.VII) Esto nos quiere decir que si aceptamos los medios tenemos que aceptar cual es la finalidad. 

El medio que nos ofrece el Curso es el perdón.
Continuamente insiste en que el perdón no es difícil ni puede serlo, porque todo lo que pide es que reconozcamos que lo que no existe no ha ocurrido, y sólo la verdad es verdad. 
Cómo puede ser difícil ser lo que ya eres?
Si sentimos que el perdón es difícil, sólo puede haber una razón: no queremos el medio porque todavía no queremos el objetivo.

En otras palabras, cualquier dificultad no procede del perdón en sí mismo, sino de que yo no lo quiero. Me señala a lo que estoy eligiendo, me indica que siempre tengo exactamente lo que quiero. El perdón parece difícil porque quiero que parezca difícil, y quiero que el medio parezca difícil para poder proyectar mi falta de voluntad sobre el medio que Dios me ha dado, culpando a ese medio en lugar de reconocer que yo soy la causa del problema.

Ante la idea de la separación, solo el Perdón es efectivo.
“No hay otra manera” (1:2). Si el problema es únicamente la idea de pecado, la única solución tiene que ser el perdón. “Si la mente no le hubiese concedido tanto valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce a donde ya te encuentras?” (1:3). Estamos intentando encontrar nuestro camino a Dios y ¡ya estamos ahí! No habría necesidad de nada si no hubiésemos “dado tanta importancia” al pecado. Al escuchar los pensamientos de nuestro ego, queríamos encontrar un motivo para la separación, y el pecado junto con la culpa y el miedo proporcionaron el motivo. Todo lo inventamos, y tenemos que ser los que los abandonemos.
Si despertásemos, el sueño de pecado desaparecería. Pero tenemos demasiado miedo para despertar, y el sueño de pecado y de culpa aparentemente se alimenta a sí mismo. Parece que no hay escapatoria. “Aquí sólo podemos soñar” (1:7). Pero (y este es un gran “pero”) “podemos soñar que hemos perdonado a aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy” (1:8).
Así que paso mis días dándome cuenta del sueño de pecado y perdonándolo, una y otra vez, cada vez más, hasta que no quede nada que perdonar. En ese momento mi miedo a Dios habrá desaparecido, y despertaré.
Cuando hoy me dé cuenta de miedo o de culpa, o de pensamientos con juicios sobre los que me rodean, voy a mirarlos y reconocer que son insignificantes, que no significan nada. No voy a dejar que me molesten, y voy a saber que mi paz sigue sin ser alterada. Que entienda que nada de ello importa, y que todavía descanso en Dios. No son esos pensamientos lo que quiero, escuchar la Voz de Dios es mi único objetivo hoy





Comentarios

Entradas populares de este blog

UN CURSO DE MILAGROS, Introducción & Capítulo 1: EL SIGNIFICADO DE LOS M...

Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí, y que, en lugar de juzgarlas, les conceda a cada una un milagro de amor

Así quiero liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera, obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Ello se me dará, porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus regalos son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos concede la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que Él nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.

Soy tal como Dios me creó

Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca ...