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Ni mi ira ni mi temor tienen razón de ser, pues Tú me rodeas. Y Tu gracia me basta para satisfacer cualquier necesidad que yo perciba.


Hola amigos y seguidores seguimos caminando con las ultimas lecciones.

 1. Padre, déjame recordar que Tú estás aquí y que no estoy solo. 2Pues estoy rodeado de un Amor imperecedero. 3No hay razón para nada, excepto para la paz y alegría perfectas que comparto Contigo. 4¿Qué necesidad tengo de ira o de temor, 5cuando lo único que me rodea es la seguridad perfecta? 6¿Cómo puedo sentir miedo cuando la eterna pro­mesa que me hiciste jamás se aparta de mí? 7Estoy rodeado de perfecta impecabilidad. 8¿Qué puedo temer, cuando la santidad en la que Tú me creaste es tan perfecta como la Tuya Propia?

2. La gracia de Dios nos basta para hacer todo lo que Él quiere que hagamos. 2Y eso es lo único que elegimos como nuestra voluntad, así como la Suya.


Meditación para conectar con tu paz interior
Colócate en un posición cómoda realiza tus respiraciones para conectar y repite: 
“Tú me rodeas”. 
Cierra los ojos y permanece muy quieto y piensa en el Amor
 o en la Presencia de Dios como una luz dorada. 
Imagina que la luz está brillando en frente de ti.
 Siente su calidez, su luz dorada, como el resplandor del sol en día radiante de verano.
Ahora, hazte consciente de esa misma luz detrás de ti. 
El Amor de Dios está derramándose sobre ti, por delante y por detrás. Siente su seguridad,
La Presencia de Dios está también a tu derecha y a tu izquierda. 
Está por todos los sitios a tu alrededor, por encima y por debajo de ti. 
Estás rodeado por esta luz, sumergido en ella. 
Lo único que te rodea es la seguridad perfecta (1:5), perfecta bondad. 
Permítete a ti mismo experimentar cómo se siente todo ello.
En este amor no hay razón para la ira o el miedo. 
No hay razón para nada excepto la perfecta paz y dicha que compartes con Dios.
La gracia de Dios nos basta para hacer todo lo que Él quiere que hagamos. Y eso es lo único que elegimos como nuestra voluntad, así como la Suya. (2:1-2)

Hoy cada vez que puedas, detente por un momento 
e imagínate a ti mismo rodeado por el Amor de Dios.



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