Jesús y el Espíritu Santo nos quieren llevar dulcemente de la mano al mundo
perdonado y feliz, para finalmente despertar de nuevo en la Unidad con Dios.
Jesús,
mediante su Curso de Milagros, se vale de nuestro sueño y nuestras experiencias
aquí para, mediante el perdón de esas experiencias que creemos que nos pasan en
nuestra vida, hacer que podamos despertar de nuestro sueño y poder regresar de
nuevo a nuestro estado natural de perfecta dicha y amor en el Cielo.
También
podríamos preguntarnos ¿si esto es un sueño y mucha gente está sufriendo,
porqué no nos despierta Dios y dejamos de sufrir ya todos?.
Según
dice el Curso, nosotros estamos tan apegados al cuerpo y al mundo que si nos despertara
de golpe, nos entraría el pánico a todos. Es como una madre por ejemplo
que entra en la habitación y ve a su hijita en la cama teniendo una pesadilla
de terror y sudando. No iría y la despertaría bruscamente, ya que eso le podría
causar un pánico mucho mayor. En cambio, iría, y se acercaría al oído de la
niña y le susurraría: hija mía, tranquila, todo esto es un sueño y estoy aquí
junto a ti. Pues esto mismo hace el Espíritu Santo con nosotros. Nos lleva de
la mano dulcemente para que mediante un proceso paulatino, poco a poco y muy
amorosamente vayamos despertando del sueño.
“Mas ese sueño es tan
temible y tan real en apariencia, que él no podría despertar a la realidad sin
verse inundado por el frío sudor del terror y sin dar gritos de pánico, a menos
que un sueño más dulce precediese su despertar y permitiese que su mente se
calmara para poder acoger- no temer- la Voz que con amor lo llama a despertar;
un sueño más dulce, en el que su sufrimiento cesa y en el que su hermano es su
amigo.Dios dispuso que su despertar fuese dulce y jubiloso, y le proporción los
medios para que pudiese despertar sin miedo” (Texto. Cap. 27.VII.13-4:5)
“No temas que se te
vaya a elevar y arrojar abrúptamente a la realidad. El tiempo es benévolo, y si
lo usas en beneficio de la realidad, se ajustará al ritmo de tu transición. Lo
único que es urgente es desencajar a tu mente de la posición fija que ha
adoptado aquí.” (Texto, cap. 16.VI.8-1:3)
Llega
un momento en que seguimos viviendo en el mundo, pero ya es un sueño feliz como
dice el Curso. No porque las cosas del mundo en sí vayan necesariamente a
cambiar, sino porque ya no te afectan.
“Hay una manera de
vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de
apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo.(lección 155 de UCDM)”
Feliz Domingo de Gloria!! Gracias Padre porque he despertado del sueño del dolor y del sufrimiento.

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