Hola amigos y seguidores es maravilloso sentir que solo somos Espíritu.
El Espíritu Santo nos da una visión renovada del Perdón.
A lo largo del curso hemos ido comprendiendo que ante Dios Padre seguimos siendo sus hijos muy amados.
Más allá de nuestro personaje en este mundo, tenemos una identidad única que es el Espíritu que nos identifica con el Amor del Padre y con su Hijo.
Renard: en su libro Desaparición del Universo dice:
“Si yo pienso que tú (persona, cosa o situación ) eres culpable por lo que me has hecho, pero debido a que ahora soy consciente que te he proyectado yo, entonces el culpable soy yo. Pero como la separación de Dios nunca ocurrió y todo es una ilusión-sueño de la Mente, entonces yo me perdono a mi y a ti por lo que no hemos hecho”
Ante los ojos del Espíritu Santo, cada ataque que percibimos en un hermano, no es más que un pedido de ayuda o un pedido de amor, ya que si la persona sintiera amor nunca podría atacar.
Tenemos que reconocer que el ataque es una expresión de que la persona no se siente amada y por lo tanto es un pedido de amor.
Si alguien me expresa amor, lógicamente le responderé con amor, y por el contrario si alguien me está pidiendo amor, lógicamente también le respondería dándole amor. Por tanto, si ves que todo es una expresión de amor o una petición de amor, siempre reaccionamos de la misma forma: Con Amor.
No somos responsables de lo que hacen otras personas, pero en cambio sí somos responsables de cómo reaccionamos a lo que otras personas hacen, de cómo percibimos lo que otras personas hacen.
Tú no tienes que estar de acuerdo con lo que dice o hace otra persona, pero en el segundo en que experimentas una respuesta personal de ira, juicio o crítica…
Estamos proyectando en el otro, lo que está oculto en mí y me cuesta reconocer, aceptar.
Como mi actitud es de perdón, entrego a la Expiación el ataque de mi hermano.
Entrego a la Expiación mi decisión equivocada de pedir amor.
“No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él” (T.21.In.1:7)”
La práctica del curso nos irá ayudando a ver a mi hermano perdonado, inocente. Iremos soltando el juicio y en lugar de percibir el ataque podremos observar su petición de amor y de ayuda.
Esto supone todo un proceso de integrar en nosotros el Perdón de Dios y quitar nuestra mirada del juicio y del error.
Si un agresor me ataca, reconozco que no hay nada que perdonar, ya que veo que este agresor está bajo la influencia de su mente errada o inconsciencia, en lugar de estar bajo la influencia de su Mente correcta.
No se justifica la agresión a nivel de la forma , pero veo “más allá del velo”, y reconozco que aquí solo hay un pedido de amor inconsciente por parte del agresor y una oportunidad para extender amor por mi parte. Por lo tanto no hay nada ni nadie a quien “perdonar. El “personaje” que comete esta agresión no es Quien realmente Es, ya que su verdadero Ser es Espíritu Puro, totalmente puro e inocente, es el Hijo de Dios”.
Veamos este ejemplo muy acorde:
Aunque parezca radical, pero en esto no hay ambigüedades en el Curso, podríamos afirmar sin duda que, por ejemplo Jesus y Hitler son exactamente iguales e inocentes; la diferencia era que Jesús estaba despierto y bajo la influencia del Espíritu Santo, y Hitler estaba dormido e inconsciente bajo la influencia de su mente errada.
Pero ambos, en su esencia son el mismo Hijo de Dios, puro e inocente. Repito, estamos hablamos de contenido (mente). En el contenido ambos son perfectos e iguales., en la forma (personaje en el mundo) lógicamente, no eran igual, ya que uno cometía atrocidades y otro no.
Jesús lo dice en el texto: Yo soy exactamente igual que tú. La única diferencia es que desperté antes.
“Mi mente será siempre como la tuya porque fuimos creados iguales” (Texto, Cap. 5, II.9-1:2)
“Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. No hay necesidad de sentirse amedrentado por ellas, pues no son peligrosas. Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá, y, puesto que te has dado cuenta de que no lo deseas, debes estar listo para ello. Mantengámonos muy calmados al hacer esto, pues lo único que estamos haciendo es buscando honestamente la verdad. La “dinámica” del ego será nuestra lección por algún tiempo, pues debemos primero examinarla para poder así ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. Juntos desvaneceremos calmadamente este error, y después miraremos más allá de él hacia la verdad” (T.11.V.1)”

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