Ir al contenido principal

Aquieta tu mente y abandónate

Abandonar tu futuro y tus miedos en manos del único Padre que nos ama sin condiciones.
Siéntete por un instante libre de ataduras y lánzate en sus brazos amorosamente que nada te faltara.

Aquieta tu mente y dedícale un momento tan solo ese instante como tú lo sientas sin expectativas, sin agobios. Que nada te autocensure. Sé libre como las aves.
Ponte amorosamente en sus Manos y descansa en Él todas tus preocupaciones.

Si seguimos una secuencia podremos observar como las Lecciones:

61, Mi única Función es la que Dios me asigno: Ser Luz del Mundo.

66, Mi función y mi Felicidad Son Una. Con esta función ya nada he de temer.

94, Soy Tal como Dios me creó. Soy Su Hijo amado por toda la eternidad.

135, Aquí y ahora se encuentra todo lo que necesito. No necesito defenderme Dios no me ha atacado.

194, Pongo el Futuro en Manos de mi Padre

Nos quiere decir entre líneas que si nos dejamos guía por el Espíritu nos libera de todos los obstáculos y dificultades que pudiéramos encontrar en el camino y nos lleva a la casa del Padre.

Cada instante que vivamos con Él el sueño de este mundo se disipa y estamos en su divina presencia.
Todo se ha convertido en Un Instante Santo.

Nos libera de la angustia, la depresión el miedo y la ansiedad que nos genera sentirnos lejos de la casa del Padre.

Solo existe el ahora, hemos salido del tiempo estamos en un contante Ahora, en un presente lleno de Dicha y Gozo.

En cualquier instante, cuando tomamos un instante para ello, sin pasado ni futuro, no podemos sentir depresión, experimentar dolor o percibir pérdida alguna, ni sentir pesar ni siquiera morir (3:1-3). Cada una de esas experiencias depende de nuestra consciencia de que el pasado o el futuro la mantienen y le dan la ilusión de realidad, pero que ninguna de ellas existe en el momento presente.

Cuando aprendemos a poner el futuro en las Manos de Dios, un instante después de otro, nos liberamos. “Y así, cada instante que se le entrega a Dios, con el siguiente ya entregado a Él de antemano, es un tiempo en que te liberas de la tristeza, del dolor y hasta de la misma muerte” (3:4).

La lección dice que esto tiene que convertirse en “un pensamiento que rige tu mente, en un hábito de tu repertorio para solventar problemas, en una manera de reaccionar de inmediato ante toda tentación” (6:2). De esto trata toda esta práctica: desarrollar nuevas costumbres de espiritualidad que rompan el patrón de nuestro desquiciado modo de pensar, dejándonos libres para una experiencia nueva. Cuanto más experimentemos, más la desearemos, hasta que finalmente ocupe nuestra mente por completo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

UN CURSO DE MILAGROS, Introducción & Capítulo 1: EL SIGNIFICADO DE LOS M...

Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí, y que, en lugar de juzgarlas, les conceda a cada una un milagro de amor

Así quiero liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera, obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Ello se me dará, porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus regalos son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos concede la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que Él nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.

Soy tal como Dios me creó

Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca ...