Expiación al finalizar la jornada.
Tomo consciencia de mi cuerpo, de mi
mente.
Para ello inspiro por la nariz y suelto
el aire lentamente por la boca.
Siento cada parte de mi cuerpo…
Siento mi corazón, siento cada una de mis
emociones y me doy cuenta cuanto daño me estoy haciendo con estas emociones,
con estos pensamientos.
Tomo consciencia de ellas y las recojo a
todas como si las pusiera en un canasto o en un hermoso paquete y se las
entrego al Espíritu Santo, con la seguridad que Él las presentará ante el Padre
para que sean sanadas desde la causa original.
Ahora me siento liberada, reconozco que
yo no soy esas emociones, y elijo soltarlas, no darles fuerza en mi mente.
Te las entrego para que sean expiadas
desde la causa original con todas sus consecuencias. Allí donde surgió el
conflicto y hace que se repita en mi vida hasta que no sea sanado y liberado.
Realizo un gesto de entrega y me quedo
con las manos en el pecho sintiendo mi corazón. Doy las gracias y me siento liberada
de esta carga emocional. Que así sea.
Agradezco a mi hermana del alma que escribe con la sencillez y claridad que ahora necesito. Que me enseña a soltar mis creencias equivocadas de la mano del Espíritu Santo, de Aquel que sabe corregir el error que me ha llevado a sentir estas emociones que me quitan la paz. Suelto el sueño que me llena de rabia, lo dejo en ese cesto y lo entrego a Aquel que sabe. Gracias Pury.
ResponderEliminarGracias Begoña por tu sinceridad y tus palabras que llegan al corazón. De la mano del Espíritu juntas nos damos permiso a fluir en el amor y la entrega.
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