Ir al contenido principal

Expiación al finalizar tu jornada diaria

 

Expiación al finalizar la jornada.

Tomo consciencia de mi cuerpo, de mi mente.

Para ello inspiro por la nariz y suelto el aire lentamente por la boca.

Siento cada parte de mi cuerpo…

Siento mi corazón, siento cada una de mis emociones y me doy cuenta cuanto daño me estoy haciendo con estas emociones, con estos pensamientos.

Tomo consciencia de ellas y las recojo a todas como si las pusiera en un canasto o en un hermoso paquete y se las entrego al Espíritu Santo, con la seguridad que Él las presentará ante el Padre para que sean sanadas desde la causa original.

Ahora me siento liberada, reconozco que yo no soy esas emociones, y elijo soltarlas, no darles fuerza en mi mente.

Te las entrego para que sean expiadas desde la causa original con todas sus consecuencias. Allí donde surgió el conflicto y hace que se repita en mi vida hasta que no sea sanado y liberado.

Realizo un gesto de entrega y me quedo con las manos en el pecho sintiendo mi corazón. Doy las gracias y me siento liberada de esta carga emocional. Que así sea.


Comentarios

  1. Agradezco a mi hermana del alma que escribe con la sencillez y claridad que ahora necesito. Que me enseña a soltar mis creencias equivocadas de la mano del Espíritu Santo, de Aquel que sabe corregir el error que me ha llevado a sentir estas emociones que me quitan la paz. Suelto el sueño que me llena de rabia, lo dejo en ese cesto y lo entrego a Aquel que sabe. Gracias Pury.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Begoña por tu sinceridad y tus palabras que llegan al corazón. De la mano del Espíritu juntas nos damos permiso a fluir en el amor y la entrega.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Aquí estoy para responder a tus dudas y comentarios.
Qué puedo hacer por ti?

Entradas populares de este blog

UN CURSO DE MILAGROS, Introducción & Capítulo 1: EL SIGNIFICADO DE LOS M...

Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí, y que, en lugar de juzgarlas, les conceda a cada una un milagro de amor

Así quiero liberar todas las cosas que veo, concediéndoles la libertad que busco. De esta manera, obedezco la ley del amor, dando lo que quiero encontrar y hacer mío. Ello se me dará, porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus regalos son míos. Cada regalo que acepto me concede un milagro que puedo dar. Y al dar tal como quiero recibir, comprendo que Tus milagros de curación me pertenecen. Nuestro Padre conoce nuestras necesidades, y nos concede la gracia para satisfacerlas todas. Y así, confiamos en que Él nos enviará milagros para bendecir al mundo y sanar nuestras mentes según regresamos a Él.

Soy tal como Dios me creó

Sólo con que mantuvieras este pensamiento fijo en la mente, el mundo se salvaría. Lo repetiremos de vez en cuando, según vayamos alcanzando nuevos niveles en nuestro aprendizaje. Y a medida que avances tendrá cada vez más significado para ti. Estas palabras son sagradas, pues son las palabras que Dios dio como respuesta al mundo que tú construiste. Con ellas éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian estas palabras, pues proceden de Dios. He aquí la Palabra mediante la cual el Hijo se convirtió en la felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. He aquí donde se proclama la Creación y donde se La honra tal como es. No hay sueño que estas palabras no disipen; no hay pensamiento de pecado o ilusión en dicho sueño que no se desvanezca ante su poder. Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. Y los que viven y oyen este sonido nunca ...