¿Qué es el mundo para tí?
Este mundo en el que creemos que todo lo que nos sucede es real, ni mas ni menos, es el mundo creado por el ego. Y como tal trata de justificarlo y fundamentarlo para mantenerlo.
Mientras estamos aquí, en este mundo de ilusiones y de miedo, podemos elegir el mundo que deseamos percibir.
Podemos elegir que este mundo irreal sirva a un propósito diferente: el perdón en lugar del ataque.
Así, por un lado, hemos descrito el origen del mundo en el sistema de pensamiento de separación del ego y, por otro, cómo el Espíritu Santo utiliza este mismo mundo como aula para llevarnos a casa. (1:1-2)
El mundo es una percepción falsa.
Nació del error y no ha abandonado su fuente.
Recordemos los principios importantes: las ideas no abandonan su fuente.
La fuente del mundo es la falsa creencia de que nos hemos separado de Dios, haciendo realidad nuestro yo individual.
Todo lo que surge de ese pensamiento erróneo debe ser, por lo tanto, también ilusorio, o "falsa percepción":
No te das cuenta de la magnitud de ese único error.
Fue tan inmenso y tan absolutamente increíble que de él no pudo sino surgir un mundo totalmente irreal. ¿Qué otra cosa, si no, podía haber surgido de él?... Esa fue la primera proyección del error al exterior.
El mundo surgió para ocultarlo, y se convirtió en la pantalla sobre la que se proyectó, la cual se interpuso entre la verdad y tú...
¿Crees que es realmente extraño que de esa proyección del error surgiera un mundo en el que todo está invertido y al revés?
Eso fue inevitable. (T-18.I.5:2-4; 6:1-2,4-5). Este es un concepto crucial en el sistema de pensamiento de Un Curso de Milagros, ya que es la base de su metafísica no dualista sobre la que descansa el verdadero perdón: un pensamiento ilusorio engendra un mundo ilusorio que, cuando es perdonado, desaparece de nuevo en su propia nada. (1:3)
Persistirá mientras se siga abrigando el pensamiento que le dé vida.
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