1. Padre, me diste todos Tus Hijos para que fuesen mis salvadores y mis consejeros en la visión; los heraldos de Tu santa Voz. En ellos Tú te ves reflejado y en ellos Cristo me contempla desde mi Ser. Que Tu Hijo no se olvide de Tu santo Nombre. Que tu Hijo no se olvide de su santa Fuente. Que Tu Hijo no se olvide de que su Nombre es el Tuyo.
2. En
este día entramos al paraíso invocando el Nombre de Dios y el nuestro,
reconociendo nuestro Ser en cada uno de nosotros y unidos en el santo Amor de
Dios. ¡Cuántos salvadores nos ha dado Dios! ¿Cómo podríamos
perdernos, cuando Él ha poblado el mundo de seres que señalan el camino hacia
Él y nos ha dado la vista para poder contemplarlos?
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