1. Tu paz me rodea, Padre. Dondequiera que voy, Tu paz me acompaña y derrama su luz sobre todo aquel con quien me encuentro. Se la llevo al que se encuentra desolado, al que se siente solo y al que tiene miedo. Se la ofrezco a los que sufren, a los que se lamentan de una pérdida, así como a los que creen ser infelices y haber perdido toda esperanza. Envíamelos, Padre. Permíteme ser el portador de Tu paz. Pues quiero salvar a Tu Hijo, tal como dispone Tu Voluntad, para poder llegar a reconocer mi Ser.
2. Y así caminamos en paz, transmitiendo al mundo entero el mensaje que hemos recibido. Y de esta manera oímos por fin la Voz que habla por Dios, la cual nos habla según nosotros predicamos la Palabra de Dios, Cuyo Amor reconocemos, puesto que compartimos con todos la Palabra que Él nos dio.
En un estado de oración, siento que la Paz de Dios me rodea, que está en mi mente.
ResponderEliminarPor eso cuando me aquieto para orar, conecto con esa Paz de Dios que habita en mí.
Esa paz me pertenece, como también le pertenece a todos los Hijos santos de Dios que forman la Filiación.
Ya sabemos que le mente del Hijo de Dios es Una con el Padre.
Cada vez que aquieto y relajo mi mente para orar me conecto con ella, con la Mente Recta.
Desde este espacio de Mente Recta puedo llevar a mis hermanos, mensajes de paz, de esperanza, de consuelo. Estos pensamientos que suscitan en mi interior, son pensamientos de paz y amor, nacen del Espíritu con el que me he identifico y se extienden a través de mi mente recta hacia mis hermanos. Convirtiéndome así en portador de la paz.