1. Éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta.
No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano.
Y para conocer mi Fuente, tengo primero que reconocer lo que Tú creaste uno conmigo.
La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti.
Sus pecados están en el pasado junto con los míos, y me he salvado porque el pasado ya pasó.
No permitas que lo siga abrigando en mi corazón, pues me desviaría del camino que me lleva a Ti. 7Mi hermano es mi salvador. 8No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado. 9Por el contrarío, déjame honrar a aquel que lleva tu Nombre, para así poder recordar que es el mío también.
2. Perdóname hoy. 2Y sabrás que me has perdonado si contemplas a tu hermano en la luz de la santidad. 3Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.
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