Creo que la respuesta a esta pregunta depende de ti. Pero, de un modo general, puedo responderte. Esta respuesta es mi opinión pero está basada en algunas observaciones objetivas acerca del Libro de Ejercicios y el propósito de su entrenamiento, y un poco de sentido común.
La porción de sentido común es ésta: ¿Cómo decides si repetir o no algún curso, de cualquier asignatura? Te preguntas a ti mismo: ¿He aprendido lo que el curso se proponía enseñarme? Si lo has aprendido, no tienes necesidad de repetir. Si no lo has aprendido, probablemente te beneficiarías repitiendo el curso.
Cuando estaba en el instituto estudié francés durante tres años. Los dos últimos años fueron con un profesor horrible. Cuando entré en la facultad, hice un examen de aptitud en francés para responder a la pregunta: “¿Cuánto francés aprendí en el instituto?” La respuesta fue: “Casi nada”. Me apunté a francés 1, del nivel de la facultad y empecé todo de nuevo. No había razón para avergonzarse de ello. No significaba que yo era torpe como alumno de francés. De hecho, terminé especializándome en francés, pasé un año viviendo en Francia y ¡me tomó por francés un alumno de francés en la universidad!
No tenemos un examen escrito que pueda determinar si has aprendido lo que el Libro de Ejercicios se propone que aprendas. No hay razón para avergonzarse de no haberlo aprendido. Para ser completamente honesto, diría que no conozco ni a una sola persona que en un año haya aprendido todo lo que se puede aprender del Libro de Ejercicios. Mi opinión personal (y en las palabras del Curso no hay nada que lo apoye) es que todo el mundo puede beneficiarse de hacer el Libro de Ejercicios dos, tres, cuatro o incluso más veces.
Para contestar la pregunta: “¿He aprendido lo que el Libro de Ejercicios se proponía enseñarme?” antes necesitas saber la respuesta a esto: ¿Qué intenta enseñarnos el Libro de Ejercicios? ¿Cuál es su objetivo principal? Si sabes la respuesta es bastante fácil determinar si lo has aprendido o no, si en tu caso el propósito del Libro de Ejercicios se ha logrado o no.
Si has estado leyendo estos comentarios y “los Comentarios para la Práctica” de Robert, ya conoces las respuestas. Mientras que el propósito final de la práctica espiritual que nos da el Libro de Ejercicios es entrenar nuestra mente a contemplar de manera diferente a todos y a todas las cosas del mundo, pensar siempre con Dios, escuchar siempre la Voz de Dios y perdonar a todo el mundo, el propósito inmediato del Libro de Ejercicios es mucho más fácil de alcanzar y más práctico.
Ese propósito inmediato es entrenarnos en la práctica espiritual diaria, establecer en nuestra vida la costumbre de dedicar tiempo por la mañana y por la noche a encontrarnos con Dios y a poner nuestra mente en la verdad, la costumbre de dirigir cada hora nuestra mente hacia dentro a Dios durante uno o dos minutos, la costumbre de pensar a menudo en Dios o en los pensamientos espirituales entre esos recordatorios de cada hora, y la costumbre de responder a la tentación de inmediato con algún pensamiento de Dios, una herramienta de nuestro repertorio para solucionar problemas que hemos desarrollado durante el año de nuestra práctica del Libro de Ejercicios.
Así que la respuesta a “¿Debería repetir el Libro de Ejercicios?” es: Si has establecido esas costumbres de práctica espiritual diaria hasta el punto de que continuarás diariamente sin el apoyo continuo del Libro de Ejercicios, entonces no necesitas repetir el Libro de Ejercicios. Si quieres puedes elegir repetirlo, pero no necesitas hacerlo. Sin embargo, si no has establecido esas costumbres de práctica espiritual diaria, entonces deberías apuntarte de nuevo al programa que está planeado para ayudarte a establecer esas costumbres: ¡el Libro de Ejercicios!
Probablemente puedes por ti mismo responder fácilmente a la pregunta sobre lo firmemente que has establecido esas costumbres de práctica espiritual diaria. Si todavía hay muchas mañanas o noches en que no haces los momentos de quietud, si pocas veces te acuerdas de la lección cada hora, y todavía te acuerdas menos de ella entre horas, si tu ego salta a menudo y dirige tu mente sin que tu mente recta le quite el mando, negándote a escuchar al ego, entonces ciertamente puedes beneficiarte de hacer el Libro de Ejercicios de nuevo.
Por otra parte, si has establecido firmes costumbres de práctica espiritual diaria, no costumbres perfectas necesariamente, pero costumbres reales bastante firmes, entonces puedes estar listo para dejar a un lado el Libro de Ejercicios. Al igual que cuando has estado usando “rueditas de aprendizaje” para aprender a andar en bicicleta, la única manera de saber con seguridad si estás listo es intentar andar sin “rueditas de aprendizaje”. La primera vez que intenté continuar mi práctica espiritual sin el Libro de Ejercicios, fracasé estrepitosamente, el equivalente a darse morradas continuamente con la bicicleta. ¡Para entonces ya había leído el Libro de Ejercicios seis veces! (Sin embargo, no había intentado seguir realmente las instrucciones, así que no es de extrañar que no hubiese formado buenas costumbres de practicar). ¡A las pocas semanas no hacía ninguna práctica espiritual! Me di cuenta de que todavía no estaba preparado para dejar a un lado las “rueditas de aprendizaje”, y continué haciendo las lecciones del Libro de Ejercicios.
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