Voy a ofrecerte algunos consejos prácticos, si has decidido pasar a la práctica después del Libro de Ejercicios. A mí me ha resultado útil hacer una lista de pensamientos del Curso (no sólo del Libro de Ejercicios), pensamientos que me resultan efectivos para responder a la tentación, o pensamientos que me han ayudado en la meditación para ir más rápido al “centro de quietud”. Algunas personas han empezado a escribir esos pensamientos o párrafos del Curso en un cuaderno. Puedes clasificarlos, por ejemplo: frases útiles para trabajar el perdón, para cuando tienes miedo, y así sucesivamente.
Si miras en el Texto, verás varias frases que están en cursiva. Casi todos son diferentes formas de prácticas espirituales que se sugieren. Dirán algo parecido a: Cada vez que te sientas preocupado por algo, dite a ti mismo… y luego viene la parte en cursiva. Puedes hacer una colección de estos trozos y luego pasar varios días trabajando con cada uno de ellos.
Puedes estar estudiando el Texto y algo que estás leyendo te impacta, viendo cómo se aplica a una situación en tu vida. Toma ese trozo y conviértelo en tu propia práctica espiritual personalizada. Utilízalo para que te conduzca a tus meditaciones, utilízalo en los recordatorios de cada hora o como respuesta a la tentación.
Hablando de estudiar el Texto, por supuesto, ¡estúdialo! No lo leas solamente, ¡estúdialo! Y no pienses realmente que puedes estudiar cuidadosamente todo el Texto en menos de tres años de lectura y estudio diarios. Yo una vez leí todo el Texto en dos meses, pero me ha costado los últimos cuatro años estudiar cuidadosamente cada capítulo.
Sólo porque día tras día no estés haciendo las lecciones del Libro de Ejercicios, eso no quiere decir que no puedes hacer una lección de vez en cuando. A veces una lección determinada del Libro de Ejercicios te vendrá a la mente, sigue tu Voz Interior y haz la lección. ¿Recuerdas alguna lección, que mientras estabas haciendo el Libro de Ejercicios te pareció tan poderosa o efectiva que quizá quisiste pararte y pasar una o dos semanas con alguna de ellas? Bueno, ¡ahora puedes hacerlo! Puedes establecer tu propio programa. Ahora el asunto es mantener una costumbre de práctica diaria firme, pero ahora tú junto con el Espíritu Santo estás eligiendo tu propio programa de estudios.
Una de las técnicas con las que practicamos en el Libro de Ejercicios es dejar que surjan pensamientos relacionados. A menudo el pensamiento con el que elijas trabajar puede ser uno de esos pensamientos relacionados, en lugar de las palabras del Libro de Ejercicios.
Algunos días puede que no tengas ninguna palabra concreta con la que practicar, puedes usar el día para la práctica de buscar y hallar la paz de Dios.
La idea básica para la práctica después del Libro de Ejercicios es que puedes usar cualquiera de las técnicas y prácticas que se dan en cualquier parte del Curso, y puedes centrarte en aquello que sientes que necesitas más, o que te va mejor.
Y recuerda que se trata de continuar con esas prácticas hasta que, como dice el Libro de Ejercicios, ya no las necesites más. Tu vida será un continuo instante santo. Puede parecer imposible, pero el Curso promete que Dios hará que sea posible para ti:
Con el tiempo y la práctica nunca más dejarás de pensar en Él o de oír Su amorosa Voz guiando tus pasos por serenos rumbos por los que caminarás en un estado de absoluta indefensión. Pues sabrás que el Cielo va contigo. No permitirás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciéndole la salvación al mundo. ¿Dudas acaso de que Él no vaya a hacer que esto sea posible para ti que has elegido llevar a cabo Su plan para la salvación del mundo, así como para la tuya? (L.153.18:1-4)
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