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Lección 284 Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor

  Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Esta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. Que mi confianza en Ti no flaquee hoy. Que acepte como Tu regalo únicamente aquello que produce felicidad y que acepte como la verdad únicamente aquello que me hace feliz.

Lección 187 Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.

  1.  Nadie puede dar lo que no tiene.  2 De hecho, dar es la prueba de que se tiene.  3 Hemos hecho mención de esto anteriormente.  4 Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer.  5 Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar.  6 Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren.  7 Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías.  8 La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees. 2.  ¿Cómo va a ser posible esto?  2 Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya.  3 No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pen­samientos que dan lugar a ellas.  4 Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente.  5 Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse.  6 No obstante, éste tiene que retornar...

Lección 186 De mi depende la salvación del mundo

  1.  Ésta es la afirmación que algún día habrá de erradicar de toda mente todo vestigio de arrogancia.  2 Éste es el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función, excepto la que se te ha encomendado.  3 Dicho pensamiento supone tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro.  4 No se detiene a considerar qué papel es el que es adecuado para ti.  5 Tan sólo reconoce que la Voluntad de  Dios  se hace tanto en la tierra como en el Cielo.  6 Une a todas las volunta­des de la tierra en el plan celestial para la salvación del mundo, y les restituye la paz del Cielo. 2.  No nos opongamos a nuestra función.  2 No fuimos nosotros quienes la establecimos.  3 No fue idea nuestra.  4 Se nos han propor­cionado los medios para llevarla a cabo perfectamente.  5 Lo único que se  nos  pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad, y que no negue...

Deseo la paz de Dios

 1. Decir estas palabras no es nada. 2Pero decirlas de corazón lo es todo. 3Si pudieras decirlas de corazón, aunque sólo fuera por un instante, jamás volverías a sentir pesar alguno, en ningún lugar o momento. 4Recobrarías plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado y la resurrección de toda la creación plenamente reconocida.  2. No hay nadie que pueda decir estas palabras de todo corazón y no curarse. 2Ya no podría entretenerse con sueños o creer que él mismo es un sueño. 3No podría inventar un infierno y creer que es real. 4Desea la paz de Dios, y se le concede. 5Eso es todo lo que desea y todo lo que recibirá. 6S o n muchos los que han dicho estas palabras. 7Pero ciertamente son muy pocos los que las han dicho de todo corazón. 8No tienes más que contemplar el mundo que ves a tu alrededor para cerciorarte de cuán pocos han sido.  9 EI mundo cambiaría completamente sólo con que hubiese dos que estuviesen de acuerdo en que esas pala...

El nombre de Dios es mi herencia

1. Vives a base de símbolos. Has inventado nombres para todas las cosas que ves. Cada una de ellas se ha convertido en una entidad aparte, identificada por su propio nombre. De esta manera, la segregas de la unidad. De esta manera, designas sus atributos especiales y la distingues de otras cosas al hacer hincapié en el espacio que la rodea. Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente; entre todos los acontecimientos desde el punto de vista del tiempo y del lugar en que ocurrieron, así como entre todos los cuerpos que se saludan con un nombre. 2. Este espacio, al que ves como lo que separa unas cosas de otras, es el medio a través del que tiene lugar la percepción del mundo. Ves algo allí donde no hay nada y, a la vez, no ves nada donde hay unidad; ves un espacio entre todas las cosas, así como entre todas las cosas y tú. De esa manera, crees haber “creado” vida en la separación. Y debido a esta división crees ser una unidad que opera c...

La Libertad de la creación garantiza la mía.

1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegar 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora? 2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste? ¿Qué me enseña esta lección? Tomar consciencia de que el sueño ha tocado a su fin, ha de llevarnos a pensar, sentir y actuar en frecuencia de Unidad. No debemos conformarnos con pensar que con la simple teoría, habremos conseguido dejar de vivir en el sueño. Tendremos que elegir pensar, sentir y vivir de otra manera. Tendremos que dar testimonio de la Verdad. Tendremos que trascender al ego y utilizar el cu...

¿Qué es el Cristo?

L-pII.6.1.  Cristo  es el  Hijo de Dios  tal como Él lo creó.  Cristo  es el Ser que compartimos y que nos une a unos con otros, y también con Dios. Es el Pensamiento que todavía mora en la Mente que es Su Fuente. No ha abandonado Su santo hogar ni ha perdido la inocencia en la que fue creado. Mora inmutable para siempre en la Mente de Dios. L-pII.6.2.  Cristo  es el eslabón que te mantiene unido a Dios, y la garantía de que la separación no es más que una ilusión de desesperanza, pues toda esperanza morará por siempre en Él. Tu mente es parte de la Suya, y Ésta de la tuya. Él es la parte en la que se encuentra la  Respuesta de Dios , y en la que ya se han tomado todas las decisiones y a los sueños les ha llegado su fin. Nada que los ojos del cuerpo puedan percibir lo afecta en absoluto. Pues aunque Su Padre depositó en Él los medios para tu salvación, Él sigue siendo, no obstante, el Ser que, al igual que Su Padre, no conoce el pecado. L...