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El mundo, qué es para tí?

¿Qué es el mundo para tí? Este mundo en el que creemos que todo lo que nos sucede es real, ni mas ni menos, es el mundo creado por el ego. Y como tal trata de justificarlo y fundamentarlo para mantenerlo. Mientras estamos aquí, en este mundo de ilusiones y de miedo, podemos elegir el mundo que deseamos percibir. Podemos elegir que este mundo irreal sirva a un propósito diferente: el perdón en lugar del ataque. Así, por un lado, hemos descrito el origen del mundo en el sistema de pensamiento de separación del ego y, por otro, cómo el Espíritu Santo utiliza este mismo mundo como aula para llevarnos a casa. (1:1-2) El mundo es una percepción falsa. Nació del error y no ha abandonado su fuente. Recordemos los principios importantes: las ideas no abandonan su fuente. La fuente del mundo es la falsa creencia de que nos hemos separado de Dios, haciendo realidad nuestro yo individual. Todo lo que surge de ese pensamiento erróneo debe ser, por lo tanto, también ilusorio, o "falsa percepció...

El miedo, de la clase que sea, no está justificado.

El miedo es un engaño. Da testimonio de que te has visto a ti mismo como nunca podrías ser y, por lo tanto, contemplas un mundo que no puede ser real. Ni una sola cosa en ese mundo es verdad. Sea cual sea la forma en que se manifieste, sólo da fe de tus ilusiones acerca de ti mismo. No nos dejemos engañar hoy. Somos los Hijos de Dios. El miedo no tiene cabida en nosotros, pues cada uno de nosotros es parte del Amor Mismo. ¡Cuán infundados son nuestros miedos! ¿Ibas acaso a permitir que Tu Hijo sufriese? Danos fe hoy para reconocer a Tu Hijo y liberarlo. Perdonémosle hoy en Tu Nombre, para poder entender su santidad y sentir por él el amor que Tú también sientes por él.

Qué es el Instante Santo?

El instante Santo es cualquier instante en el que escogemos un milagro en lugar de una ofensa, escogemos unirnos en vez de separarnos.  Por ejemplo, hay alguien con quien estás furioso, y de pronto eres capaz de cambiar de percepción y de pedir ayuda. Ese es un instante santo. Te beneficias tú y  tu hermano lo vez inocente, como el hijo amado de Dios que es. Y recuerda que para escoger el Instante Santo sólo se necesita a una de las personas que componen una relación, no necesariamente a los dos. Siempre es agradable cuando los dos están de acuerdo, pero esto no es necesario para que se produzca la sanación. Por tanto, si bien se necesitan dos personas para que ocurra un desacuerdo o una discusión, solo una es necesaria para el perdón. Se les perdona a ambas su creencia en la realidad de la separación cuando una de las personas recuerda que no está separada de la otra. ( Extracto del libro “Los cincuenta principios del Milagro” de Ken Wapnick)

Oración de confianza y abandono a la Voluntad del Padre

Oración al finalizar la jornada. Aquí estoy Señor, soy Tu hija muy amada,  vengo a entregarte esa parte de mi que no termina de despertar,  para que tú Voluntad se haga en mí.  Espíritu Santo, Espíritu de Bondad y Amor.  Te entrego a Ti: Este sufrimiento (….digo lo que deseo entregar)  Se que forma parte del sueño de este mundo,  de dolor, dudas, miedo y culpa,... te lo entrego para que lo Expíes  y me muestres el Amor y la bondad. Expía causa y efecto  y también las consecuencias de mis pensamientos  en relación a esta situación de pérdida y dolor  según el pensamiento de este mundo ilusorio.  Muéstrame cómo entender la situación  y dame señales para que yo pueda entenderlas  y vivir en paz y feliz...   Sólo el Amor es real y lo reconozco  en todo y en todos.  Se que el dolor y la tristeza es de este mundo,  por eso te lo entrego para que tu Espíritu sane en mi  lo que me hace viv...

Mía es la gloria de mi Padre.

1. No permitamos hoy que la verdad acerca de nosotros se oculte tras una falsa humildad. 2Por el contrario, sintámonos agradeci­dos por los regalos que nuestro Padre nos ha hecho. 3¿Sería posi­ble acaso que pudiéramos advertir algún vestigio de pecado o de culpa en aquellos con quienes Él comparte Su gloria? 4¿Y cómo podría ser que no nos contásemos entre ellos, cuando Él ama a Su Hijo para siempre y con perfecta constancia, sabiendo que es tal como Él lo creó? 2. Te damos gracias, Padre, por la luz que refulge por siempre en no­sotros. 2Y la honramos porque Tú la compartes con nosotros. 3Somos uno, unidos en esa luz y uno Contigo, en paz con toda la creación y con nosotros mismos.

Hoy tengo la libertad de volver a elegir.

Aquello que pienso de mis hermanos es lo que pienso de mí. La manera en que veo a mis hermanos es la manera en que me veo a mí mismo. Parece que es la percepción la que te enseña lo que ves. Sin embargo, lo único que hace es dar testimonio de lo que tú enseñaste. Es el cuadro externo de un deseo: la imagen de lo que tú querías que fuese verdad. (T.24.VII.8:8-10) ¿De qué otra manera podrías poner de manifiesto al Cristo en ti, sino contemplando la santidad y viéndolo a Él en ella? (T.25.I.2:1). En otras palabras, tú manifiestas al Cristo en ti al contemplar a tus hermanos y ver al Cristo en ellos. La percepción te dice que tú te pones de manifiesto en lo que ves (T.25.I.2:2). La percepción es la elección de lo que quieres ser, del mundo en el que quieres vivir y del estado en el que crees que tu mente se encontrará contenta y satisfecha… Te revela lo que eres tal como tú quieres ser. (T.25.I.3:1,3) Si no oculto la verdad de mi propia gloria, no puedo ocultar la de mi hermano. “Lo que es...

La salvación: La visión de Cristo donde no hay sufrimientos

L.pII.2.4:2-5 Cuando acudimos diariamente a este santo lugar, echamos una pequeña ojeada al mundo real, “nuestro sueño final” (4:2). En el instante santo vemos con la visión de Cristo, en la que no hay sufrimiento. Se nos permite tener “un atisbo de toda la gloria que Dios nos ha dado” (4:3). El propósito del Curso es que vengamos al lugar donde obtenemos esta visión y la llevamos con nosotros siempre, el lugar donde nuestra mente cambia de tal manera que vemos sólo el mundo real, y vivimos la vida como un instante santo continuo y eterno. Ese momento puede parecer muy lejos de mí, pero está mucho más cerca de lo que creo, y en el instante santo lo siento como ahora. Venir repetidamente al instante santo, sumergir nuestra mente en la visión del mundo real, es la manera en que este mundo se convierte en la única realidad para nosotros, el sueño final antes de despertar. En este sueño feliz, “La tierra nace de nuevo desde una nueva perspectiva” (4:5). Las imágenes de brotar la hierba, lo...